Que una de las consideradas grandes navieras entre en bancarrota en los próximos meses no es descartable, según la fórmula Altman Z-Score, que se utiliza para estudiar la probabilidad de que una empresa sufra un descalabro económico en un plazo de dos años.

En total, 14 de los operadores de contenedores que publican sus resultados anuales habían registrado un fuerte deterioro en sus cuentas hasta septiembre de 2019. Posteriormente, Alphaliner ha publicado un estudio basándose en la citada fórmula que indica que a finales de 2019, siete navieras tenían una marca inferior a 1,3, lo que supone que tienen una elevada probabilidad de insolvencia.

Desde entonces, las perspectivas económicas han seguido reduciéndose, empujando a las navieras a retirar del mercado una gran capacidad de cara a abril y mayo. Esto tendrá consecuencias en el flujo de caja y debilitará sus balances anuales, si bien existen algunas que se encuentran en una situación especialmente vulnerable.

Elevada deuda a corto plazo

Se trata de aquellas que tienen unos elevados niveles de deuda a corto plazo. De las 11 que ha evaluado la consultora, seis cuentan con un capital circulante negativo: CMA-CGM, Hapag-Lloyd, HMM, PIL, Yang Ming y Zim, si bien las que cuentan con peores niveles de beneficios son las que tienen mayor riesgo de bancarrota.

Estas son HMM, Yang Ming y Zim, que cuentan con mayores ingresos retenidos. Además, desde finales de marzo, la agencia Moody’s ha cambiado sus previsiones para Hapag-Lloyd, Maersk, MOL y NYK de estables a negativas, y está estudiando la situación de CMA-CGM.

Hay que tener en cuenta el volumen masivo de cancelaciones de escalas, que llevará a la flota inactiva a alcanzar nuevas cotas, superando los tres millones de TEUs. Esto significa que aproximadamente el 13% de la flota mundial no estará operativa.