Lamentablemente, ha tenido que ser el alarmante incremento en el número de accidentes de tráfico de furgonetas detectados en los últimos años el factor que ha provocado que la Dirección General de Tráfico haya abierto los ojos por fin a un fenómeno que poco tiene de nuevo como la distribución urbana de mercancías.

Sin embargo, el reparto urbano venía sufriendo problemas relacionados con la seguridad vial, la segurida jurídica y el acceso a las plazas de carga y descarga, entre otros, desde hace años.

Ahora, parece que la DGT está decidida a tomar cartas en un asunto de crucial importancia a la vista de la pujante evolución del comercio electrónico y su afán por intensificar las entregas domiciliarias, así como por la tendencia creciente a aumentar la población de las ciudades, tras analizar en los últimos meses los retos del futuro de la movilidad.

En este sentido, según ha anunciado Susana Gómez, subdirectora adjunta de Vehículos de la DGT en una jornada celebrada por CITET, el organismo trabaja ya en la elaboración de un estudio para establecer una ordenanza tipo con la regulación básica de la distribución, con el fin de que los ayuntamientos actúen con reglas homogéneas en todo el país y los operadores, por su parte, tengan seguridad jurídica en sus operaciones en diferentes ciudades.

De igual manera, la DGT también tiene previsto tener finalizado antes de final de año un proyecto de Real Decreto con medidas de tráfico específicas para áreas urbanas, entre las que se incluyen una reducción general de la velocidad a 30 km/h, así como normas para la certificación técnica de vehículos de micromovilidad, como patinetes, bicicletas o nuevos vehículos eléctricos, incluyendo los de distribución urbana.

Respecto a este último aspecto, el organismo quiere regular en detalle las características técnicas necesarias para que estos nuevos vehículos puedan circular con seguridad