El Parlamento Europeo acaba de dar luz verde a la imposición de un objetivo de reducción de emisiones del 40% para las navieras de cara al año 2030.

Además, ha votado a favor de incluir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo en el mercado europeo de emisiones de carbono de cara a 2022, lo que supone uno de los mayores cambios de la industria en los últimos años.

Así, se incluirán las emisiones procedentes de viajes europeos y de aquellos internacionales que comiencen o acaben en un puerto comunitario, forzando a los propietarios a pagar por los permisos para cubrir estas emisiones.

«El que contamina paga»

En este sentido, los parlamentarios coinciden en que ya es hora de que se aplique al transporte marítimo el principio de ‘el que contamina, paga’. Por tanto, los operadores tendrán que pagar por los correspondientes permisos de emisión por la contaminación que generen sus buques.

Por su parte, los diferentes grupos de interés del sector marítimo se han mostrado en contra de estas decisiones, argumentando que la Organización Marítima Internacional es la más adecuada para tomar decisiones que tengan que ver con la agenda medioambiental de la industria.

Desde la Cámara Internacional de Navegación, creen que la propuesta para incluir al transporte marítimo en el mercado de emisiones ignora las negociaciones globales que se están llevando a cabo por parte de la OMI y genera nuevas tensiones comerciales en un momento muy delicado para la economía.