El Parlamento Europeo ha decidido en su última votación incluir el transporte marítimo en el mercado europeo de derechos de emisión, para poder regular adecuadamente su impacto medioambiental. Además, se han fijado objetivos vinculantes para que las navieras reduzcan la media anual de emisiones de CO2 de todos sus buques en un 40% para 2030, respecto a los niveles de 2018.

La idea es conseguir que los buques paguen por sus emisiones y reinvertir estas cantidades en tecnología marítima más limpia, como el hidrógeno, pues hasta ahora, tal y como denuncian desde Transport & Environment, el transporte marítimo no pagaba un céntimo por su contaminación.

Según un estudio realizado por la Asociación, MSC ha superado en 2019 a diferentes plantas energéticas en el listado de los mayores emisores de carbono de la Unión Europea. En concreto, se ha situado en séptimo lugar, por delante de Ryanair y dos centrales eléctricas de Alemania y Polonia.

En este sentido, desde T&E recuerdan que aunque el sector energético trata de reducir sus emisiones cada año para ajustarse a las regulaciones comunitarias, no ha habido cambios respecto a la contaminación marítima.

Las nuevas medidas planteadas desde la Eurocámara permitirán la adopción de tecnologías de ahorro y el impulso del hidrógeno verde, para conseguir la descarbonización de este tipo de transporte de cara a 2050. No obstante, para alcanzar ese objetivo, el transporte marítimo debe reducir el uso del carbono en más de un 40% desde ahora hasta el año 2030.