La sostenibilidad se ha convertido en los últimos años en el estandarte de prácticamente todas las industrias europeas, fielmente comprometidas con alcanzar los objetivos que se promueven desde las instituciones comunitarias.

Constantemente, se dan a conocer nuevos avances relacionados con la reducción de emisiones, como el uso de combustibles alternativos en las operaciones de transporte o la apuesta por la energía eléctrica y fotovoltaica en las instalaciones.

Uno de los últimos llega de la mano de Stellantis, que ya es capaz de generar y obtener su propia energía limpia, pues ha puesto en marcha en Zaragoza un parque fotovoltaico de 8.640 kWp sobre una superficie de más de 87.000 m², con 19.200 paneles.

Este proyecto de autoconsumo es capaz de suministrar un 15% del consumo anual de sus instalaciones, evitando la emisión de 2.221,05 toneladas de CO2. Su puesta en marcha ha corrido a cargo de Prosolia Energy, que ha realizado una inversión de 4,2 millones.

Otro actor que se suma a esta corriente de utilización de energía eléctrica ‘renovable’ es Toyota Material Handling Europe, que ya utiliza únicamente fuentes de energía eléctrica renovables en todas sus filiales, sin emisiones de CO2 asociadas. Para certificar que procede de fuentes renovables se utilizan las Garantías de Origen.

El 95% de la electricidad renovable la obtiene a través de contratos de electricidad renovable, pero también adquiere garantías de origen a través de intermediarios independientes, llegando a un 4%. El 1% restante corresponde a paneles solares.

La compañía, que ha conseguido reducir sus emisiones de CO2 en un 29% desde 2012 y disminuir el gasto energético en un 10%, está trabajando para conseguir la certificación ISO 50001 en todas las instalaciones para 2025, y ya ha puesto en marcha la primera fábrica de cero emisiones del sector en Mjölby, Suecia.