El futuro de la movilidad pasa por lograr ciudades más eficientes y sostenibles, en las que los modos de transporte contaminantes sean sustituidos por otras alternativas, y las personas, edificios y vehículos estén conectados a través de sensores, datos y sistemas de inteligencia.

Tecnologías como la Inteligencia Artificial, el blockchain y los avances en software están transformando el sector, cuyos principales retos estarán en la ciberseguridad, el cambio de mentalidad de la ciudadanía, la sostenibilidad, las nuevas regulaciones, el futuro de las marcas tradicionales o la irrupción de los gigantes tecnológicos y nuevos actores.

En este contexto, el informe ‘The Future of Mobility: en busca de una transición inteligente‘, realizado por The Valley, analiza las principales tendencias de futuro. En primer lugar, para repensar el rol de las ciudades en términos de movilidad, es preciso operar con información que permita poder anticiparse a los obstáculos, mejorar el tráfico y favorecer la movilidad inteligente, garantizando la sostenibilidad.

Un ejemplo serían los robots inteligentes de carga de automóviles, que detectan cuánta electricidad necesita un vehículo estacionado, o los mapas digitales, que indican la ubicación de las estaciones de carga de vehículos eléctricos en las ciudades.

También se apostará por herramientas innovadoras, como un modelo de visualización de carreteras en 3D que ayuda a los coches autónomos a orientarse, o un sistema de IoT para advertir a los conductores de peligros en sus trayectos.

Las personas como eje vertebrador del sector

La segunda tendencia tiene que ver con las personas y sus experiencias, que serán el eje vertebrador del futuro del sector. Las nuevas generaciones comienzan a participar en la industria automotriz y con ello, esta se va adaptando a sus demandas, entre las que se incluyen la individualización, la reputación de marca, la conectividad, el impacto medioambiental y la seguridad.

Entre las soluciones más innovadoras, destacan los nuevos medios eléctricos de micromovilidad, o un sistema de seguridad basado en Inteligencia Artificial que monitoriza a los pasajeros y alerta si el conductor se distrae o muestra somnolencia.

En cuanto a las relacionadas con la movilidad como servicio, destaca un parasol que detecta los ojos del conductor y oscurece la zona para mejorar su visión, un espejo retrovisor con cámara integrada para eliminar los puntos ciegos o una app para convertir cualquier vehículo en ‘smart’.

Diferentes ámbitos para la innovación

Por último, en el estudio se señala que la innovación en la movilidad estará vinculada a los vehículos eléctricos, autónomos, aéreos y la logística de última milla. En el primer caso, conviene señalar desarrollos como las bicicletas eléctricas con reconocimiento facial, comandos de voz o pantallas inteligentes, los triciclos que funcionan con energía solar o el taxi eléctrico autónomo.

Respecto a los vehículos autónomos, se está trabajando en soluciones como los robotaxis autónomos, que no cuentan con volante ni pedales, la posibilidad de comunicarse con el vehículo mediante seguimiento ocular o un sistema de inteligencia que permita al coche interactuar con sus pasajeros.

En el campo aéreo, se habla ya de la fabricación de taxis aéreos eléctricos o de las bicicletas voladoras con capacidad de despegue y aterrizaje vertical. Por su parte, en la logística de última milla, el futuro pasa por el desarrollo de cápsulas subterráneas para entregar pedidos ‘on-line‘, vehículos autónomos para transportar personas o mercancías, o una tecnología para dejar los paquetes en el maletero.