La pandemia de coronavirus ha hecho estragos en el transporte aéreo en general y en el caso particular de la carga aérea ha introducido una serie de variables que han convertido a 2020 en el peor año para el sector desde 1990, año en que IATA empezó a registrar datos estadísticos.

En concreto, organismo internacional estima que la demanda de transporte de carga aérea se ha replegado un 10,6% anual, con una caída aún mayor, de un 11,8%, para servicios internacionales.

En esta misma línea, la capacidad de las aerolíneas de carga ha caído el año pasado un 23,3% anual y se va a un 24,1% para operaciones internacionales.

Como consecuencia, el factor de carga se ha incrementado un 7,7%, lo que ha contribuido a impulsar los precios y los ingresos de las empresas de carga aérea, según Iata.

Sin embargo, la continuidad del impacto de la pandemia a escala global y la falta de vuelos de pasajeros que complementen con sus bodegas de carga los servicios de transporte aéreo de mercancía parecen indicar que el presente 2021 será un año más de turbulencias.

Por zonas geográficas, en Asia y el Pacífico ha disminuido la demanda de carga aérea internacional un 15,2% anual, con la capacidad internacional también un 27,4% menos que hace un año.

En América del norte la demanda ha crecido un 1,1% anual, aunque, al tiempo, la capacidad internacional en esta zona ha retrocedido un 15,9% con respecto a hace un año.

En Europa, la demanda cae un 16% en comparación con el año anterior, mientras que, en idéntico sentido, la capacidad se ha rebajado un 27,1%.

En Oriente Medio, los volúmenes de carga internacional han perdido un 9,5% anual en 2020, con la capacidad retrocediendo un 20,9% con respecto a 2019.

Por otra parte, en Iberoamérica, la demanda ha disminuido 21,3% en comparación con el año anterior, mientras que la capacidad se ha desplomado un 35% anual. Finalmente, en África la demanda de carga aérea ha aumentado un 1% en el pasado ejercicio, con la capacidad retrocediendo un 17,3% anual.