Tradicionalmente, los almacenes siempre han sido instalaciones poco atractivas, con entornos agresivos, llenos de movimiento y aparentemente desordenados para quien no conozca los secretos organizativos que esconden estas instalaciones.

Sin embargo, en las últimas décadas, la logística ha dado un giro importante y ha pasado de estar arrinconada en la oscuridad a jugar un papel determinante en la competitividad de cualquier empresa.

A pesar de este cambio, las actividades logísticas no logran atraer talento por diversas causas y en los últimos años ha aflorado un evidente problema de escasez de personal que se ha hecho evidente tanto en el segmento del transporte, como, más recientemente, en las operaciones de almacén.

En este ámbito, el problema se agrava por la circunstancia de que las instalaciones logísticas suelen agruparse en zonas muy bien definidas por su estratégica ubicación y las redes de infraestructuras que necesitan.

Esta acumulación de empresas en determinadas zonas hace que todas ellas compitan por profesionales escasos y cada vez con mayores necesidades formativas, en consonancia con la incorporación en los almacenes de equipos cada vez más tecnológicos que requieren de una formación funcional específica.

La escasez de personal hace que las empresas compitan entre sí para atraer talento no solo por medio del salario, sino también por mejores condiciones de trabajo. 

En este contexto, los operadores logísticos tienden a competir para atraer personal por medio de salarios que se han ido incrementando en los últimos años y que, con el aumento del salario mínimo interprofesional, también van poniéndose al día.

Sin embargo, las actividades logísticas son, por su propia naturaleza, cíclicas, con períodos de gran actividad estacional que se suceden con otros más tranquilos. Esta coyuntura hace que las empresas del sector necesiten de un grupo de trabajo ajustado, al que se incorporan trabajadores temporales en ciertas épocas del año para tender picos de actividad y, consecuentemente, necesitan la existencia de bolsas de paro para poder contratar que generalmente se suelen establecer por encima del 15%.

Una dura competencia

Pero, además, las empresas del sector han empezado a competir para ofrecer a sus plantillas instalaciones cada vez más agradables, con opciones de servicios que les permitan desarrollar actividades de ocio y esparcimiento en compañía de sus colegas de trabajo, en entornos cada vez más cuidados y con detalles de calidad.

En paralelo, también crece la idea de que unos edificios más adaptados a las necesidades de las personas que realizan allí su trabajo contribuirá a mejorar la productividad, creatividad y bienestar, a través de entornos de trabajo fexibles y sostenibles.

Los desarrollos inmologísticos buscan entornos cada vez más cuidados y respetuosos.

Los desarrollos inmologísticos buscan entornos cada vez más cuidados y respetuosos.

En este mismo sentido, las naves logísticas suelén estar ubicadas fuera de los núcleos urbanos, por lo que las personas que viven y trabajan cerca de ellas tienen poco acceso a los servicios que existen en los centros de la ciudad.

De igual modo, los trabajos que se desarrollan en las naves logísticas tienen un horario exigente y con turnos continuos, además de ofrecer un entorno físicamente muy exigente, que involucra el movimiento de cargas voluminosas y el uso de maquinaria compleja, con trabajo pesado durante gran parte de las jornadas laborales.

Según un estudio europeo elaborado por Prologis, esta situación de escasez de personal adecuadamente formado, además, podría empeorar en los próximos cinco años, ya que, según el análisis de la compañía, actualmente ya se coloca como uno de los factores más decisivos a ­­­­la hora de que las empresas del sector elijan la ubicación de sus instalaciones logísticas.

51% de los trabajadores del sector logístico en europa viven a entre 15 y 30 kilómetros de distancia de sus centros de trabajo.

En este sentido, el trabajo de la promotora desvela que el 51% de los 3,3 millones de trabajadores del sector logístico europeo viven en un radio de entre 15 y 30 kilómetros de distancia a sus centros de trabajo, circunstancia que, dada la concentración de estas instalaciones en focos concretos de la geografía del continente, obliga a las empresas a luchar para retener a los mejores profesionales.

En esta coyuntura, las empresas logísticas se adaptan principalmente a través de la consolidación de operaciones, estrategia que adoptan un 52% de los encuestados, aunque también tienden a descentralizar, en un 19%, o a deslocalizar, en un 5%, mientras que otro 24% de los encuestados estiman que la escasez de mano de obra no afecta a sus estrategias de localización de sus instalaciones.

Para hacer frente a este problema, Prologis cree que el sector debe abordar estrategias para mejorar la selección y atracción del personal mediante la mejora de su imagen actual, para potenciar la formación de los trabajadores con el fin de ofrecerles una carrera profesional atractiva y para retener talento.

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