La Asociación de Fabricantes Europeos de Automoción, Acea, cree que para 2040 ninguno de los camiones nuevos que se pongan en el mercado podrá utilizar combustibles fósiles si se quiere alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

Acea ha unido fuerzas con el Instituto de Postdam para la Investigación del Impacto Climático, PIK, con el fin de elaborar una hoja de ruta, en la que tienen un papel destacado las infraestructuras de recarga y las políticas de precios.

En su opinión, que ha quedado reflejada en una declaración conjunta, si el transporte por carretera quiere seguir manteniendo su papel esencial de servicio en la sociedad, es necesario dejar atrás este tipo de combustibles lo más rápido posible.

Así, además de las inversiones que puedan realizarse desde la industria de la automoción, es fundamental contar con medidas específicas, como peajes adaptados a las emisiones del vehículo y un sistema de tasas energéticas basado en el tipo de energía y el contenido de carbono.

En este sentido, un esquema de pago por emisiones podría ser muy efectivo, ya que los vehículos de cero emisiones no podrán despegar mientras el diésel siga siendo más barato.