Aunque el tráfico de cruceros forma parte de las cinco líneas de actuación del Plan Estratégico de los puertos de Baleares, no es la más importante. «Los cruceros no son la prioridad de la Autoridad Portuaria», ha dicho el propio presidente de la entidad, Joan Gual de Torrella, que no busca un crecimiento de este tráfico, aunque seguirá apostando por su sostenibilidad.

En una entrevista concedida a IB3TV, Gual de Torrella ha confirmado la «alarma» por la concentración de turistas de cruceros en el centro de Palma. Esto ha llevado al establecimiento de contactos con las navieras para buscar la manera de redimensionar el mercado a un turismo sostenible.

En este sentido, uno de los problemas detectados es el aumento de tamaño de los buques. Desde el grupo de trabajo Cruise 2030, en el que se integra el puerto de Palma, ya han advertido a las navieras de que deben reducir el tamaño de los cruceros que van destinados a Europa, con la creación de una nueva clase llamada Europax.

Bonificaciones

Además, desde la Autoridad Portuaria explican que «la saturación de los cascos históricos redunda en contra de la misma naviera«, perjudicando la experiencia de esas escalas. Por ello, las bonificaciones que se aplican para el tráfico de cruceros están orientadas a potenciar los puertos donde no existe este problema, como Mahón y Alcudia.

También se bonifica a aquellos cruceros que hacen escala en temporada baja en Palma e Ibiza, a partir del mediodía y que no coincidan con otros. En este sentido, el puerto de Palma prevé para 2020 que la mayor parte del año coincidan en las instalaciones como máximo dos cruceros.

Los dos días del año que se registrará la escala de seis y siete cruceros, cuatro serán de pequeña eslora y de menos de 400 pasajeros, y cuatro de puerto-base. Además, el presidente prevé racionalizar los horarios en los que bajan los turistas a tierra, los días de llegada y, en último caso, el número total de cruceristas que visitan el destino.