Las compras ‘on-line‘ han experimentado un crecimiento sin precedentes desde que se inició la crisis sanitaria, convirtiendo al comercio electrónico en una nueva vía de consumo para muchos compradores.

Según los resultados de la I Encuesta a Consumidores Online de Empathy.co, realizada en mayo de 2020, un 33% de los consumidores afirmaba haber comprado más a menudo por Internet desde el inicio del confinamiento.

Un año después, ha presentado los resultados de su II Encuesta, realizada en marzo de 2021, para comprender los cambios que ha provocado la pandemia por Comunidades Autónomas.

En este sentido, País Vasco, Galicia y Asturias son las que mejor se han adaptado a las compras ‘on-line’, seguidas de Comunidad Valenciana y Madrid, siendo estas cinco las regiones más proclives a abrazar el e-commerce tras la pandemia.

La mayoría de los encuestados ha aumentado la frecuencia de compra tras el confinamiento estricto, destacando en este caso los de Murcia, Aragón, La Rioja, Galicia y País Vasco. Por el contrario, en Cantabria, Navarra y Castilla y León compran exactamente igual que antes de la llegada del Covid-19.

Por otro lado, la frecuencia de compra se mantiene, siendo una vez al mes la opción preferida para navarros, asturianos, extremeños, riojanos, gallegos o catalanes. Sin embargo, hay más encuestados de Madrid que optan por comprar ‘on-line‘ una vez a la semana, seguidos de Valencia.

En cuanto al ticket medio, oscila entre los 50 y los 100 euros en la mayoría de zonas, aunque se mantiene por debajo de los 50 en Cantabria, las Islas Baleares y Asturias.

El consumidor post-pandemia

Se puede observar un perfil claro de consumidor post-pandemia en España que siente que el e-commerce se adapta más a sus necesidades y lo integra en su rutina de consumo, si bien el comportamiento de compra es diferente en cada zona.

Por lo general, la gran mayoría agradece que el buscador de la tienda o ‘marketplace‘ donde desea comprar encuentre su producto de forma rápida y directa, y muchos valoran las sugerencias relacionadas con la consulta, proporcionando alternativas interesantes o complementarias.

Otro aspecto destacable es la conciencia respecto a la privacidad de los datos. Los consumidores actuales son conscientes de la importancia de controlar qué datos facilitan y cuáles no a los comercios.

Los consumidores, no obstante, también buscan una personalización o mejora de la experiencia de compra a través del perfil realizado con sus datos, pero les gustaría tener el control de los que tienen los comercios sobre ellos y saber para para qué fines se utilizarían.