Con motivo de la entrada en vigor de los nuevos límites de azufre de la OMI, que obligará a las navieras a utilizar combustibles más limpios o sistemas de depuración de los gases de escape desde el 1 de enero de 2020, muchas han empezado a aplicar ciertos recargos en el precio de los fletes.

Los llamados recargos de transición para la normativa IMO 2020, que se están aplicando desde el 1 de diciembre, han sido aceptados fácilmente en algunas rutas, aunque han llevado a un incremento de los precios de flete.

Todo ello pese a que en algunos casos no se abonarán este tipo de recargos hasta el día 1 de enero. Los datos analizados por Drewry muestran que los precios desde Shanghái a Los Ángeles han crecido ya un 14% en la primera semana de diciembre.

A ello se añade el incremento del 17% en las tasas entre Shanghái y Rotterdam en la segunda semana. Las navieras han podido así aumentar los precios que cobran a los cargadores, que estaban en un nivel muy bajo.

A pesar de la estrategia de cancelación de escalas utilizada en los últimos meses, las tasas en las rutas entre Asia y Europa eran muy bajas por el debilitamiento de la demanda. Así, en el tercer trimestre de 2019, permanecían 150 dólares por FEU (135 euros) por debajo de las alcanzadas en el mismo periodo de 2018.

Nuevos contratos

Por eso, las navieras se han servido de los nuevos recargos para elevar los precios, especialmente de cara a las negociaciones para los nuevos contratos anuales con los cargadores.

Algunos operadores, entre los que se encuentran Hapag-Lloyd y CMA-CGM, han especificado cuál sería el incremento, de 135 y 120 dólares (121 y 108 euros) por TEU respectivamente, mientras que Maersk ha preferido incluirlo dentro de sus tasas de carga.

A lo largo de diciembre, la consultora ha encontrado algunas diferencias en los recargos aplicados dependiendo de las navieras, los transitarios y las rutas utilizadas.