Las últimas medidas para limitar la propagación del Covid-19 han generado nuevas perturbaciones y una ralentización en el comercio y el tráfico intraeuropeo, lo que ha afectado a la cadena de suministro para la entrega de bienes esenciales, incluidos alimentos, equipos médicos y otros suministros vitales.

Los cierres de fronteras y los estrictos controles que se están llevando a cabo en muchos países europeos están causando retrasos en el movimiento de mercancías. Por ello, desde MSC están trabajando para mantener sus servicios en todos los mercados tanto a nivel europeo como internacional.

Gracias a sus servicios directos con el Mediterráneo y el Báltico, la naviera puede seguir respondiendo a las necesidades del mercado. En este sentido, destacan sus conexiones de Transporte Marítimo de Corta Distancia, que permiten mantener un flujo continuo y rápido de mercancías en toda Europa.

El TMCD garantiza el transporte de mercancías por mar en distancias relativamente cortas, en contraposición a las grandes rutas transoceánicas. En esta crisis sanitaria, este tipo de líneas permiten minimizar las disrupciones de la cadena de suministro, eliminando carga de la carretera y evitando los cuellos de botella.

El operador cuenta con su propia red dedicada en el Mediterráneo y el norte de Europa, con una elevada frecuencia de servicio y numerosas conexiones ‘feeder’. Además, ofrece servicios intermodales complementarios mediante camiones, tren y barcazas, para satisfacer las necesidades concretas de los clientes.