El consejero delegado de MSC, Soren Toft, estima que los cuellos de botella que atenazan las cadenas de suministro internacional constituyen un problema de larga duración que persistirá hasta bien entrado 2022, toda vez que, según sus previsiones, la demanda de transporte marítimo también seguirá en niveles altos.

Para paliar estos efectos en el tráfico de mercancías, la naviera ha aumentado la capacidad de su flota oceánica en un 22% desde 2019, ha incorporado once nuevas líneas en servicios principales y ha incrementado su oferta ferroviaria.

Toft estima que los principales problemas para el transporte marítimo de mercancías se localizan en los servicios que enlazan Asia con los Estados Unidos.

Pese a que el grupo ha incorporado un buque adicional para cada servicio con el fin de dar servicios a la fuerte demanda y para cubrir las ineficiencias que genera el transporte de carga entre puertos congestionados, el tiempo medio de espera para las escalas ha aumentado un 59% anual en los primeros nueve meses de este año y la flota de la naviera ha perdido 5.565 días más que el año pasado mientras los portacontenedores permanecían anclados para entrar en los puertos de destino.

Ante esta situación sin precedentes, según el consejero delegado de MSC, la naviera aboga por invertir en nueva infraestructura portuaria, así como en introducir mejoras en la coordinación de los servicios de transporte intermodal para que la mercancía pueda ser evacuada rápidamente de los depósitos, en colaboración estrecha con las empresas de transporte de mercancías por carretera y los operadores ferroviarios.

 

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