La reducción de emisiones en en el transporte marítimo debería llegar al 80% en el año 2030, según una propuesta presentada por la Coalición por un Transporte Marítimo Sostenible y la organización Pacific Environment, que de llevarse a cabo, se convertiría en el plan más agresivo para la reducción de emisiones a corto plazo.

De este modo, se conseguiría la plena descarbonización de cara al año 2034. La estrategia inicial planteada por la Organización Marítima Internacional en 2018, que será revisada en el año 2023, aspira a reducir en al menos un 50% las emisiones gases de efecto invernadero de cara a 2050, en comparación con 2008.

La propuesta del 80% también toma como referencia los datos de 2008 y se aplicaría por tipos y tamaños de buques desde el año 2023. Para poder reducir sus emisiones, se propone la disminución de la velocidad, así como la utilización de sistemas para el ahorro de energía y de combustibles neutros en carbono.

Inconvenientes

La aplicación de este plan exige el despliegue de numerosas herramientas ya existentes y el desarrollo de otras nuevas. En este sentido, el mayor obstáculo para el cumplimiento de los objetivos de la OMI es el impacto que pueden tener ciertas medidas en las pequeñas islas y los países menos desarrollados que se vean obligados a cumplir con las nuevas regulaciones.

Por ello, la Coalición por un Transporte Marítimo Sostenible y la organización Pacific Environment han reclamado una cláusula de exención voluntaria para este tipo de zonas. Aunque la propuesta se basa en objetivos anuales, estas organizaciones sugieren que se valore a los buques según sus emisiones en ciclos de tres años para poder proporcionar a los armadores un cierto grado de flexibilidad.

El Comité de Protección del Medio Marino de la OMI, que es la principal autoridad en cuanto a regulación medioambiental, tenía previsto reunirse entre el 30 de marzo y el 4 de abril para tratar este asunto, pero con motivo del coronavirus ha tenido que cancelar el encuentro.