Las restricciones de acceso a los principales núcleos de población lleva camino de convertirse en un fenómeno global, cuyo impacto sobre la actividad de las empresas de distribución urbana aún es una incógnita.

En los últimos días se ha sabido que estas medidas han saltado el charco y, en este sentido, la ciudad de Nueva York ha aprobado el establecimiento de una tasa por congestión para vehículos de reparto que entrará en funcionamiento en 2021.

Aunque aún no se conocen todos los detalles del proyecto, se baraja la posibilidad de que el impuesto sea variable en función de los horarios en que se realicen los servicios, con la finalidad de evitar que se distribuyan mercancías durante las horas puntas, aunque tampoco se descarta la utilización de una tarifa plana de 25,34 dólares al día por vehículo de reparto, unos 22,58 euros al cambio.

De igual modo, las empresas de reparto del centro de Nueva York creen que esta nueva tasa que afecta a su actividad incidirá en un incremento de los precios de estos servicios, que en ciertos casos no se podría repercutir a los clientes, aunque, al mismo tiempo, también podria servir para reducir la competencia, algo que, a su vez, serviría para aumentar los volúmenes que moverían las compañías que pudieran asumir o repercutir este incremento de sus costes.