Toda Francia vive desde hace meses una convulsión social que, por diversos motivos encadenados, parece no tener fin, toda vez que los estibadores portuarios del país han vuelto a ser convocados a otro paro laboral de 72 horas que comienza este miércoles y se alarga hasta el viernes 24.

La convocatoria, tras la reciente de ‘ports morts’, prevé piquetes en los principales puertos franceses, como Dunquerque, Nantes-Saint-Nazaire, La Rochelle, Burdeos, Marsella, Rouen y Le Havre, con el fin de evitar cualquier tipo de actividad, en protesta por los cambios que las autoridades quieren introducir en las pensiones.

Mientras, por otro lado, las principales organizaciones empresariales galas denuncian la inacción del Gobierno y califican los bloqueos como una acción suicida destinada a hundir la actividad de los recintos portuarios franceses.

Sin embargo, lejos de languidecer, puede ser que las protestas pueden arreciar toda vez que el próximo viernes 24 de enero el Consejo de Ministros francés tiene previsto analizar el proyecto de la reforma de las pensiones, un día en el que los sindicatos han convocado una huelga general que, sin duda, también afectará, además de a los puertos del país, a los transportes públicos y a las infraestructuras, con posibles bloqueos de carreteras, tal y como ya ha sucedido en ocasiones anteriores.