La terminal intermodal del Puerto Seco Azuqueca, construída «en medio de la nada», fruto del sueño de la iniciativa de la empresa privada Desarrollos Logísticos Intermodales de Grupo Europa, inició su actividad en 1996, siendo la primera terminal intermodal con vocación de Puerto Seco construída en España. La localidad caracense se situaba así en el mapa logístico español.

Situada en suelo municipal, en régimen de concesión, y construída bajo la fórmula, novedosa entonces, de la colaboración público-privada, contó con financiación europea a través de los Fondos FEDER, Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Por la parte pública, desde los inicios se contó como socios con las autoridades portuarias de Barcelona, Bilbao y Santander.

Tras muchos «años de tesón, esfuerzo y ganas para avanzar», como ha indicado la actual directora general de la sociedad, María Pereira, durante el acto que ha reunido en las instalaciones de la terminal a operadores ferroviarios, logísticos, cargadores, transportistas y «actores de una cadena logística que se ha demostrado imprescindible durante la pandemia por el Covid-19», hoy el Puerto Seco de Azuqueca es la única terminal hub que opera en la zona centro de España.

Con una extensión actual de 60.016 m², la terminal se articula en torno a una vía de recepción y expedición electrificada conectada a vías generales de 1.500 m. que ofrece todo tipo de servicios a los clientes, incluyendo la realización de maniobras con personal propio habilitado para operar con de trenes con maniobras, lo que le confiere una flexibilidad que permute responder y adaptarse a las demandas de servicio de los clientes, en un sector como el logístico, en el que los plazos son algo fundamental. El acceso directo desde la línea general de Madrid a Francia vía Zaragoza, sin ningún servicio de cercanías para pasajeros, asegura la viabilidad de todo tipo de operaciones relacionadas con el tráfico de mercancías.

La terminal se ha especializado a lo largo de los años en todo tipo de cargas como productos siderúrgicos, bobinas de papel, cargas a granel, mercancía paletizada, cereales, cemento, bebidas, etc. y también transportes especiales.

Planes de futuro

A juicio de María Pereira, el futuro de la terminal caracense, pasa por seguir creciendo, tanto en extensión como en servicios.

Por una parte está previsto el desarrollo de un depot satélite, en suelo del término municipal de Azuqueca, para almacenar contenedores vacíos, para lo que se cuenta con la colaboración del Ayuntamiento, para quien la presencia de la instalación en el término municipal ha supuesto una importante fuente de empleo y riqueza para la localidad.

En cuanto a la optimización de procesos, también está prevista una nueva conexión en dirección Guadalajara-Madrid, que permitirá agilizar las operaciones de entrada y salida de trenes que llegan en el sentido Guadalajara-Barcelona.

Todo ello sin olvidar el avance en la digitalización, con idea de abordar en 2022 la obtención de la habilitación como Operador Económico Autorizado OEA, para clientes multinacionales, de cara a sus operaciones import-export.

El acto que ha reunido en las instalaciones de la terminal a operadores ferroviarios, logísticos, cargadores, transportistas y «actores de una cadena logística que se ha demostrado imprescindible durante la pandemia por el Covid-19».