El transporte marítimo es el único sector europeo para el que aún no se han tomado medidas oficialmente encaminadas a la reducción de sus emisiones, a pesar de que supone el 3,5% del total de las de la Unión Europea.

La Comisión Europea ha planteado en su propuesta ‘Fit for 55’ que las navieras tengan que pagar los derechos de emisión al completo en los desplazamientos entre puertos la UE y la mitad en el caso de las conexiones hacia o desde puertos de fuera de la UE.

La normativa se introducirá gradualmente a lo largo de un plazo de tres años, pero será muy estricta. Así, si un buque no paga lo que le corresponde durante dos años, los Estados Miembros deben denegar la entrada a cualquier puerto europeo a cualquier buque operado por la naviera responsable.

Desde Transport & Environment, consideran que la propuesta es consistente y que al haberse incluido las emisiones de las rutas entre puertos europeos y no europeos, Bruselas reconoce también que el transporte marítimo internacional debe estar sujeto a objetivos de reducción de emisiones.

Esto es muy importante si tenemos en cuenta que la mayoría de las emisiones procedentes de las navieras que operan grandes portacontenedores se producen en estos desplazamientos internacionales.

Quien contamina paga, pero no en todos los casos

Además, desde la Asociación piden que en la propuesta se garantice el uso de Contratos de Carbono por Diferencia y recuerdan que el principio de quien contamina paga, no se aplicará a todos los contratos de flete.

En la mayoría de los fletes por tiempo, se dejará que el propietario del buque pague la factura en lugar de que lo haga el operador, que es a fin de cuentas quien toma las decisiones sobre el uso de combustible, la velocidad, el volumen de carga y el itinerario.

Esto se puede solucionar modificando la definición de compañía naviera para que el operador comercial sea el responsable de los costes del esquema de comercio de emisiones. 

Otro de los problemas que apunta la Asociación es el alcance limitado de la propuesta en comparación con el Reglamento para el Seguimiento, comunicación y verificación de las emisiones de dióxido de carbono procedentes del transporte marítimo, lo que retrasará las inversiones en este campo y puede socavar los esfuerzos de la UE.

De manera similar, entienden que no hay ninguna justificación económica o medioambiental para que haya un periodo de transición, pues la industria realiza sus planes de negocio de acuerdo al precio del combustible, que aumentará ligeramente.

Por último, recuerdan que los ingresos derivados del esquema de comercio de emisiones son una gran oportunidad para que Europa lidere el camino en la descarbonización del transporte marítimo.