Desde el 1 de enero de 2020, están en vigor los nuevos límites de azufre en el combustible marino establecidos por la Organización Marítima Internacional para reducir la contaminación en las operaciones de transporte.

Repsol, que en los últimos años ha invertido más de 4.000 millones en adaptar sus refinerías de Cartagena y Bilbao para poder aprovechar esta oportunidad de negocio y ofrecer combustible con un bajo contenido en azufre, ya ha comercializado un millón de toneladas en todo el mundo.

En España, se han vendido cerca de 150.000 toneladas, mediante las operativas de ‘bunkering‘ que la compañía energética gestiona en los puertos de Algeciras, Barcelona y Valencia, habitualmente utilizando una gabarra. También trabaja para el abastecimiento mediante tubería en Ferrol y La Coruña, y para poder ofrecer este tipo de suministro con camiones cisterna y ampliar así su distribución.

Fuera de Europa, ha comercializado casi un millón de toneladas en el puerto de Singapur, aunque también destacan sus servicios en el puerto peruano de Callao. Conviene señalar que en diciembre de 2018, produjo su primer lote de combustible bajo en azufre y en 2019, todavía sin las restricciones de la OMI en vigor, ya había producido casi 200.000 toneladas en las refinerías de Tarragona, La Coruña y Lima.

Con la aplicación de la normativa IMO 2020, el grupo espera producir entre 60.000 y 100.000 toneladas al mes en sus refinerías de España y Perú, un volumen que variará en función de la coyuntura del mercado.