Iata señala que el sector de la carga aérea vive un momento dulce, al albur del regreso del comercio internacional tras los meses más duros de la pandemia.

En este sentido, la organiación internacional calcula que este año la demanda de carga superará los niveles previos a la crisis en un 8%, con unos ingresos que alcanzarán un volumen máximo de 175.000 millones de dólares, unos 151.400 millones de euros al cambio, por lo que se espera que el rendimiento crezca en un 15%.

De igual manera, para el próximo 2022 se espera que la demanda supere los niveles previos a la crisis en un 13%, con ingresos que llegarán a 169.000 millones de dólares, unos 146.200 millones de euros al cambio, aunque con una disminución del 8% en los rendimientos.

En este contexto favorable, la institución estima que los principales retos para el futuro del sector están relacionados con la sostenibilidad, la modernización y la seguridad.

Así mismo, Iata también estima que las restricciones pandémicas han provocado una grave congestión en la cadena de suministro mundial y han creado dificultades para las tripulaciones aéreas que cruzan las fronteras internacionales, circunstancias que generarán nuevos desafíos operativos para el sector.

Por lo que respecta a la sostenibilidad, el sector ha hecho una apuesta por lograr lograr emisiones netas de carbono cero para 2050, especialmente mediante combustibles de aviación sostenibles, nueva tecnología aeronáutica, operaciones e infraestructura más eficientes, así como el desarrollo de nuevas fuentes de energía de cero emisiones, como la energía eléctrica y el hidrógeno.

En cuanto a la modernización, el sector impulsa mejoras en la eficiencia operativa, especialmente en segmentos con fuerte crecimiento como el comercio electrónico transfronterizo, envíos rápidos y servicios a temperatuira controlada.

Finalmente, la seguridad se ha convertido en una prioridad para la industria, específicamente el transporte de baterías de litio.