En lo que va de 2021 se están combinando dos tendencias contrapuestas con una incidencia sobre los costes logísticos.

Por un lado, la pandemia ha alterado los flujos comerciales internacionales, generando congestión en algunos de los principales puertos del planeta, así como en algunas rutas de carga aérea, afectadas por una brutal reducción de la capacidad, que contrasta con un fuerte incremento de la demanda.

Por otra parte, el comercio electrónico parece estar tirando con fuerza del transporte internacional, pese al difícil panorama que dibuja el impacto de la pandemia a escala global.

Como consecuencia, se detectan incrementos en los fletes internacionales, tanto en los servicios de transporte marítimo de contenedores, como en los aéreos. En paralelo, también se están produciendo incrementos de los precios en el transporte de mercancías por carretera, así como en el segmento de almacenamiento en diferentes zonas del planeta.

Todo ello contribuye a una tendencia al alza en los costes logísticos, que se produce en un escenario en el que diversos gobiernos y autoridades monetarias internacionales están aplicando fuertes programas de estímulos económicos.

Esta acción de los poderes públicos podría generar una peligrosa espiral de incrementos de la inflación a medida que se reduce el impacto de la pandemia, en un momento en el que no existe visibilidad sobre el comportamiento de la demanda para los próximos meses.

Como consecuencia, analistas internacionales estiman que los costes logísticos seguirán incrementándose hasta bien entrado el próximo año, con la posibilidad de que la tendencia al alza de los precios se alargue en el corto y medio plazo.