Los operadores de paquetería están empezando a utilizar vehículos eléctricos para reducir sus costes operativos y su impacto en la contaminación del aire de las ciudades. Uno de los que más esfuerzos está realizando en este aspecto es UPS, que acaba de encargar 1.000 furgonetas eléctricas a Workhorse para aumentar su flota de este tipo de unidades.

El grupo, que acaba de desplegar varios camiones eléctricos de reparto por las calles de Londres, también ha transformado 1.500 unidades para su uso con baterías eléctricas en Nueva York y ha adquirido varios camiones eléctricos de Daimler.

A esto se suma un pedido de 125 Tesla Semi y de 50 vehículos eléctricos de Workhorse, que con los últimos 950 encargados suman 1.000, correspondientes todos ellos al modelo N-Gen. El fabricante estadounidense, más conocido por su pick-up W-15, ha empezado a producir recientemente la nueva furgoneta, con una autonomía de 160 kilómetros, ampliable en 120 con un motor de gas.

Está pensada fundamentalmente para las entregas urbanas, pero también se está trabajando en nuevas configuraciones para servicios de telecomunicaciones y usos municipales.

Además, se está trabajando en versiones de mayor tamaño con una capacidad de entre 700 m³ y 1.000 m³, que podrían empezar a producirse a finales de 2018. Para finales de año, el fabricante prevé tener en circulación unas 2.000 furgonetas eléctricas.