España puede contar con un marco fiscal que incentive el consumo de combustibles renovables, como ocurre en más de la mitad de los países de la Unión Europea, como Alemania, Italia, Francia o Portugal. Es la principal conclusión del informe “Fiscalidad diferenciada para los combustibles renovables”, elaborado por WSP, que ha presentado la Plataforma para los Combustibles Renovables.
El acto ha puesto sobre la mesa la situación de contradicción fiscal que existe actualmente en España, ya que los combustibles renovables tributan al mismo nivel que los de origen mineral, a pesar de que reducen las emisiones hasta un 87%, como ha certificado la iniciativa Tour d’Europe.
El documento define dos escenarios realistas de acuerdo con el marco legal vigente, que implican rebajas en los precios de los combustibles renovables superiores al 38% en el diésel renovable y al 33% en la gasolina renovable, a partir de la reducción del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, siguiendo una de las dinámicas del actual Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio.
El escenario de transición inmediata se basa en la incorporación de un incentivo fiscal vinculado al porcentaje de carburante renovable en las mezclas, mientras que el escenario de transición progresiva hacia una fiscalidad basada en emisiones, establece un incentivo vinculado a la reducción de emisiones.
Además, la situación actual de la fiscalidad de los combustibles renovables choca con el principio básico de neutralidad tecnológica, ya que en estos momentos no todas las soluciones probadas y disponibles que reducen emisiones reciben el mismo trato fiscal en nuestro país. Mientras los combustibles renovables carecen de incentivos, existen beneficios fiscales y ayudas directas para los vehículos electrificados y de hidrógeno.
Por ello, los 32 miembros de la Plataforma instan al Gobierno de España a avanzar en un marco fiscal que reconozca la reducción de emisiones de los combustibles renovables y, con ello, se pueda incentivar su consumo. Una mayor penetración de combustibles renovables permitirá alcanzar, de manera más eficiente, el objetivo compartido de la neutralidad de emisiones en 2050.