Contrasta con ocasiones anteriores el escaso entusiasmo que han mostrado las organizaciones empresariales del transporte de mercancías por carretera por los cambios legales introducidos en la cláusula de revisión de precios por variaciones en el precio de los combustibles.
Así mismo, también se deja notar esta tibia reacción con el profuso despliegue del ministro Puente en la rueda posterior al Consejo de Ministros de esta semana para dar a conocer la medida.
Es como si en el sector se diera por cumplido el expediente.
O como si hubiera un runrún indicativo de que la modificación normativa no es suficiente. O de que su aplicación fuera a ser difícil, cuando no imposible. Ya se sabe cómo son las negociaciones en el ámbito comercial y de servicios.
En cualquier caso, esta modificación legal es aplicable desde hoy mismo, 16 de abril.
La tibia reacción sectorial
Sólo Fenadismer ha celebrado públicamente la aprobación del nuevo Real Decreto-ley 9/2026 y lo califica de "punto de inflexión histórico para el sector".
A juicio de esta organización, "esta normativa, fruto de intensas negociaciones de las asociaciones representativas del sector con el Gobierno, acaba con las dificultades que los transportistas enfrentaban de repercutir a sus clientes las subidas de costes derivada de los conflictos internacionales".
Por su parte, la mayoritaria CETM refiere exhaustivamente las medidas aprobadas, señalando que "estas medidas son fruto del acuerdo entre el Comité Nacional del Transporte por Carretera, del que forma parte la CETM, y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que mantiene abierta una mesa de diálogo con el objetivo de que el sector pueda hacer frente a la subida de los combustibles provocada por el conflicto en Oriente Medio".
En esta misma línea, la confederación parece querer ceder el protagonismo al Comité Nacional tras apuntar que "el Gobierno y el Comité Nacional del Transporte por Carretera buscan garantizar que la cláusula del combustible se aplique de forma efectiva y evitar que los transportistas sigan asumiendo en solitario el impacto de la subida del gasóleo. El objetivo es claro: asegurar que las variaciones del coste del combustible se trasladen de forma automática, transparente y obligatoria al precio del transporte".
A su vez, Pymetrans destaca con cierta mesura, tras referir los cambios, que "estas medidas refuerzan la posición del transportista y garantizan que los incrementos del combustible se trasladen de forma inmediata y automática", así como su contribución, apuntada al final de su comunicado, como miembro del Comité Nacional a "esta importantísima modificación del contrato del transporte".