La Unión Europea ha puesto en marcha un nuevo programa para captar conductores profesionales fuera de su territorio y cubrir vacantes en el transporte por carretera de Italia y Rumanía. El proyecto, denominado SDM4EU II, formará a 600 candidatos en Egipto y Marruecos y facilitará la incorporación de 200 a empresas de esos dos países comunitarios.
El plan intenta aliviar la falta de mano de obra en dos mercados europeos, pero lo hará con una selección limitada frente al volumen total de formación previsto. De los 600 conductores que pasarán por el programa, solo un tercio tendrá una vía facilitada de acceso al empleo en la Unión Europea, mientras el resto quedará en una bolsa de profesionales formados sin ese destino asegurado.
La IRU asumirá los estándares de formación hasta diciembre de 2028
El programa se desarrollará entre junio de 2026 y diciembre de 2028, con cofinanciación de la Unión Europea y gestión del Centro Internacional para el Desarrollo de Políticas Migratorias. La coordinación recae en GOPA PACE, con AASTMT, Soleterre y la Fundación ICAR como co beneficiarios.
Dentro de ese esquema, la IRU actuará como socio técnico responsable de los estándares de formación.
Además de preparar a los conductores, el proyecto incluye una parte destinada a reforzar la capacidad local de enseñanza. El programa prevé capacitar a 30 formadores para que Egipto y Marruecos puedan sostener esa preparación con criterios alineados con las exigencias europeas.
Egipto y Marruecos se repartirán los destinos laborales en Rumanía e Italia
La distribución de los candidatos ya está definida. Los conductores seleccionados en Egipto se prepararán para trabajar en Rumanía, mientras que los aspirantes formados en Marruecos lo harán para empleadores italianos, en una línea que enlaza con la armonización de requerimientos profesionales iniciada entre ambos países.
Ese diseño concentra la movilidad laboral en dos corredores concretos entre el norte de África y la Unión Europea.
Patrick Philipp, director de Certificación y Normas de la IRU, defendió que el proyecto ofrece una solución beneficiosa para ambas partes porque ayuda a Italia y Rumanía a cubrir su escasez de conductores y, al mismo tiempo, mejora la cualificación y las opciones de empleo de los profesionales formados en Egipto y Marruecos. En ese mismo marco encaja la incorporación de terceros países a los flujos de contratación del transporte europeo.
La iniciativa se presenta como una vía ordenada de captación internacional en un sector que arrastra problemas de cobertura de plazas y recambio generacional en varios mercados comunitarios. La IRU respalda el proyecto como socio técnico para abrir esas vías de movilidad entre el norte de África y la Unión Europea con un marco de formación común.
El reparto final del programa fija 200 incorporaciones facilitadas a empresas de Italia y Rumanía, frente a un total de 600 conductores formados y 30 formadores capacitados hasta diciembre de 2028.