La logística y el transporte generan empleo para cerca de 900.000 personas en España. Sin embargo, las mujeres representan únicamente el 22,9% de la plantilla, concentrándose mayoritariamente en roles administrativos o de gestión. El porcentaje es muy inferior si nos centramos solamente en la conducción profesional, pues solamente el 2% de los transportistas son mujeres.
La situación cobra especial relevancia en un momento en el que el sector se enfrenta a una grave escasez de conductores, pues el déficit llegará a los 400.000 en Europa en 2026. La Asociación del Transporte Internacional por Carretera, Astic, considera que en el desequilibrio de género en el transporte influyen la falta de áreas de descanso seguras, la dificultad para conciliar vida laboral y familiar, y el complejo y costoso acceso a la formación.
Para corregirlo, su presidente ejecutivo, Ramón Valdivia, cree que se debe abordar todo el ciclo profesional de la mujer, desde su incorporación, continuidad y reingreso tras pausas por maternidad o responsabilidades familiares, hasta su promoción y desarrollo. Además, lo deseable sería que se desarrollasen políticas públicas y recursos del Estado para incorporar talento femenino a una profesión estratégica, en la que se necesitan unos 30.000 conductores.
En esta línea, el informe ‘Women Driving Change Ideas Lab’ de la IRU propone el establecimiento de redes que conecten a mujeres con modelos a seguir y mentoras, el desarrollo de reformas políticas y compromisos para eliminar restricciones legales a la participación femenina, y la mejora de los estándares de formación, así como el aumento de la presencia de mujeres en roles de instrucción y certificación.
Precisamente, esta semana, ha tenido lugar en Madrid el IV Congreso Nacional de la Mujer en el Transporte, en el que han participado varias camioneras que han dejado claro cuáles son, en su opinión, las barreras que están dificultando la incorporación a la profesión, no solamente de las mujeres, sino también de los jóvenes, por ejemplo.
La visión de las mujeres
Adriana Muresan, con una experiencia de más de 20 años, ha reivindicado la necesidad de aparcamientos con iluminación, vigilancia y seguridad: "Mis compañeros y yo asumimos que cuando salimos de casa este trabajo conlleva un riesgo, pero el miedo de nuestras familias no es solo la carretera, sino la noche. No es normal que un camionero cuando sale a trabajar se preocupe más del sitio en el que va a parar que de la carretera".
Muresan, para la que su profesión representa poder y libertad, ha recordado que los camiones transportan alimentos, combustible, medicamentos y otros bienes esenciales, por lo que ha pedido un endurecimiento de las penas para los delincuentes que atentan contra su seguridad.
También ha advertido de que en el caso de las mujeres, además del riesgo de robos existe el peligro añadido de posibles agresiones sexuales. Dolores Jiménez, otra camionera que ha participado en el encuentro, ha asegurado que a veces les toca dormir en sitios donde tienen miedo de lo que pueda suceder: "Yo a veces llego, echo las cortinas y no me bajo ni a estirar las piernas".

Ante las posibles agresiones, robos o intentos de abrirles el camión, ha indicado que los conductores tratan de encerrarse en sus vehículos y prepararse, cada uno con sus trucos, independientemente de las medidas de seguridad del camión. "Pedimos parkings vigilados, pero en los que no nos cobren 40 euros por dormir, y con unos servicios mínimos de higiene", ha explicado Dolores.
No obstante, como amante de su profesión, ha contado el cambio que supuso para ella empezar a trabajar como camionera: "Yo era una mujer de pueblo, mujer de un camionero, y con tres hijos". El camión le ha dado libertad y le ha permitido conocer muchísimos lugares, por lo que ahora, a pesar de las dificultades que aún representa el sector, especialmente por la soledad en el día a día o la conciliación familiar, anima a todas las jóvenes que tengan curiosidad a sacarse el carnet y descubrir este mundo.
"Una vez que empiezas, el gasoil nadie te lo puede sacar de la sangre. El trabajo de camionero o camionera es muy gratificante", ha secundado Adriana, que por otro lado ha denunciado que no exista un único convenio para el sector en España. En su opinión, uno de los hándicaps del sector es también la falta de avance profesional y la imposibilidad de optar a otra categoría salarial, aunque tu experiencia aumente.
Formación y salud laboral
En lo que se refiere a la formación, las transportistas presentes en el Congreso han recordado que para ser transportista hay que prepararse adecuadamente y obtener los certificados correspondientes: "No somos analfabetos, como supuestamente se dice". Reclaman, en este sentido, más ayudas económicas para la formación y más difusión y promoción de las existentes, pues los elevados precios pueden ejercer como barrera de acceso para muchos jóvenes.
Por último, han valorado los avances para la aprobación de la jubilación anticipada para los transportistas, una medida por la que han trabajado mucho las asociaciones del sector. Algunas de las consecuencias de este trabajo en su salud tienen que ver con problemas de espalda al estar tantas horas sentados, o dificultades para comer y descansar bien. Además, el conductor debe estar permanentemente en alerta, a pesar del estrés acumulado y la fatiga.
Por todo ello, como aseguran desde Astic, es fundamental que las Administraciones, tanto nacionales y regionales como a nivel europeo, centren sus esfuerzos en mejorar las condiciones laborales y el acceso a esta profesión, que sin duda, y cada vez con más urgencia, requiere de la incorporación de nuevos talentos para continuar garantizando un servicio eficiente.