La industria del transporte marítimo está trabajando para mejorar la eficiencia en el consumo de combustible y el rendimiento de los buques con el fin de responder a las exigencias de descarbonización, las nuevas normativas y el aumento de los costes operativos.
Las tecnologías de ahorro energético son cada vez más sofisticadas, pero las inversiones en proyectos de modernización se han complicado por la falta de alineación de los intereses comerciales entre armadores y fletadores. Para apoyar estos avances, Bimco ha adoptado un Anexo sobre la Instalación de Dispositivos de Ahorro Energético de 2026.
El nuevo marco contractual está diseñado para facilitar la instalación de dispositivos de ahorro energético durante la vigencia de un contrato de fletamento por tiempo, y proporciona a armadores y fletadores un mecanismo flexible para acordar cómo distribuir los costes, las implicaciones en términos de tiempo y los beneficios derivados del ahorro de combustible asociados a los proyectos de modernización de los buques.
Un nuevo mecanismo para repartir los costes y beneficios
Cuando los armadores financian la compra e instalación de equipos a bordo de un buque, una parte o la totalidad de los beneficios operativos suelen recaer en los fletadores durante el periodo de fletamento. Como consecuencia, se han reducido los incentivos para que ambas partes lleven a cabo proyectos de modernización, incluso cuando estos podrían generar importantes ahorros de combustible y beneficios medioambientales.
El nuevo anexo aborda este desequilibrio al permitir que las partes adapten el reparto de costes y beneficios a las características de cada proyecto, en lugar de establecer un único modelo comercial. El objetivo ha sido crear una herramienta práctica que facilite las inversiones en soluciones de modernización y contribuya a los esfuerzos de descarbonización del sector.
El anexo se ha redactado como un marco tecnológicamente neutro, con el fin de dar cabida a una amplia variedad de tecnologías de ahorro energético, tanto actuales como futuras. Además, establece un marco que contempla tanto los mecanismos de regulación medioambiental existentes como los que puedan desarrollarse en el futuro.