Los continuos ataques de los últimos días en el Golfo Pérsico, motivados por la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, han aumentado las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave por la que circulan alrededor de 2,9 millones de barriles diarios de productos refinados, como nafta y diésel.
Esto representa, según datos de Drewry, casi el 17% del flujo de productos refinados transportados por mar, permitiendo cubrir las necesidades de importación del noreste de Asia, Europa y África Oriental. Sin embargo, las complicaciones en esta ruta, que Irán da ya por cerrada, han puesto en peligro el suministro de productos refinados.
Además, los ataques con drones iraníes contra la refinería más grande de Oriente Medio, Ras Tanura, en Arabia Saudí, han agravado aún más la situación. Incluso si el conflicto bélico llegara a su fin, los activos de la refinería, que cuenta con una capacidad de 550.000 barriles diarios, han quedado gravemente dañados, lo que retrasaría el aumento de la producción.
Por el Estrecho de Ormuz se mueven alrededor de 1,2 millones de barriles diarios de nafta, estando un 72% destinado al noreste de Asia, en particular a Corea del Sur y Japón. A corto plazo, es probable que el mercado petroquímico asiático experimente una escasez de nafta debido a la reducción de los cargamentos procedentes de Oriente Medio, lo que podría dar lugar a un aumento de las importaciones de India y Estados Unidos.
Si la interrupción persiste, los buques se reposicionán hacia el Atlántico, siendo Estados Unidos el país que más se beneficiará, ya que puede aumentar la producción de petróleo de esquisto cuando los precios suban. Como resultado, la demanda de toneladas-milla para los petroleros aumentará durante este conflicto, impulsando los fletes.
A largo plazo, un cierre prolongado del Estrecho provocaría una disminución de la actividad de las refinerías, lo que disminuiría el suministro de materias primas para productos petroquímicos y, en última instancia, reduciría en un 24% la nafta transportada por mar a nivel mundial que transita por esta zona.
Impacto en Europa
Cabe apuntar que alrededor de 1,4 millones de barriles diarios de diésel y combustible para aviones pasan también por Ormuz, con un 60% destinado a Europa y un 20% a África Oriental. Europa ya está sufriendo el déficit de diésel, y la pérdida del suministro procedente de Oriente Medio obligará a recurrir a proveedores alternativos, como India y Estados Unidos, aumentando la distancia media de los viajes y los fletes de los buques.
Mientras tanto, la refinería Dangote de Nigeria también puede beneficiarse de esta situación. Dangote comenzó a producir diésel conforme a la normativa comunitaria, pero se enfrentó al rechazo de Europa por no cumplir las normas de calidad invernal, por lo que ante una crisis de suministro, podría considerarse comprar a Nigeria.
A medida que la materia prima se vuelva más difícil de obtener, las refinerías se verán obligadas a limitar su producción, lo que reducirá el suministro de productos refinados. Una vez que los nuevos patrones comerciales se normalicen, el aumento inicial de las tarifas desaparecerá, por el exceso de oferta en el mercado de petroleros de productos.