Los ferris constituyen una parte vital del sistema de transporte de la UE, ya que transportan mercancías y pasajeros, y ofrecen servicios esenciales a regiones remotas. En total, cuenta con más de 904 buques ro-pax y 1012 buques de pasajeros que representan el 26% y el 22% de las flotas mundiales, respectivamente.
Sin embargo, estas embarcaciones pasan más del 60% de su tiempo a menos de cinco millas náuticas de zonas portuarias densamente pobladas, lo que contribuye significativamente a la contaminación del aire en las zonas costeras y provoca emisiones de 15,3 millones de toneladas de gases de efecto invernadero.
Esta es una de las conclusiones de un informe de "Transport & Environment", según el cual los ferris convencionales pueden provocar entre 15 y 100 veces más contaminación que los turismos en las grandes ciudades costeras como Dublín, Belfast, El Pireo o Las Palmas.
Muchos de los grandes buques que navegan por alta mar tendrán que utilizar en los próximos años combustibles sostenibles, pero el menor tamaño de los ferris y la previsibilidad de sus rutas hacen que la electrificación ofrezca una alternativa muy competitiva. La entidad calcula que el 52% de los existentes podría utilizar propulsión eléctrica con baterías para 2035.
De hecho, en el 20% de los casos este cambio podría ser más barato que el uso de los combustibles fósiles ya en 2025, como detallan en el documento. Las necesidades de infraestructura de recarga constituyen la principal barrera para su adopción, aunque el 57% de los puertos solamente requerirá cargadores pequeños de menos de 5 MW para una demanda inferior a 5 GWh.
Medidas a nivel europeo
El sector de los ferris ha sido en gran medida ignorado por muchas de las estrategias industriales y regulaciones ambientales de la UE, pero el informe sostiene que si se abordan las principales barreras y se corrigen las desventajas regulatorias existentes, la envejecida flota europea puede convertirse en un referente en la adopción de baterías y la fabricación de buques propulsados por energía eléctrica.
Para apoyar esta transición y asegurar la demanda industrial de baterías marinas, reclama la ampliación del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE y el FuelEU Maritime a todos los buques con un mínimo de 400 toneladas de arqueo bruto; ampliar el Reglamento AFIR para garantizar la infraestructura de recarga en los principales puertos de ferris; revisar las normas de contratación pública para incluir estándares de cero emisiones y favorecer la compra de componentes fabricados en Europa; e integrar la producción de baterías marinas en la Estrategia Industrial Marítima de la UE.
Con la normativa actual, también se pueden aprovechar los criterios de la Oferta Económicamente Más Ventajosa y la Contratación Pública Verde para incluir los citados estándares de cero emisiones en las políticas de contratación nacionales y locales. Algunos Estados miembros, como Dinamarca o España, ya lo hacen.
Asimismo, se pueden reducir los impuestos nacionales sobre la energía que gravan la electricidad suministrada a los buques o las tasas portuarias para las embarcaciones de cero emisiones. Por otro lado, Transport & Environment plantea ampliar las Zonas de Control de Emisiones a las regiones ultraperiféricas y eliminar las exenciones específicas para cada ruta.