El estrecho de Ormuz ha permanecido prácticamente cerrado durante tres meses, dejando atrapados a cientos de buques y miles de marinos en el Golfo Pérsico, lo que ha reducido de forma significativa los volúmenes mundiales de transporte marítimo de petróleo.
Se desconoce cuándo podrán volver a transitar los buques con seguridad por el estrecho, pero Bimco ha analizado la situación a partir de dos escenarios. El primero asume que el estrecho se reabrirá completamente antes de finales del segundo trimestre, y el segundo supone que el estrecho permanecerá prácticamente cerrado durante todo 2026 y 2027.
Desde el inicio de la guerra con Irán, los volúmenes de carga transportados por petroleros de crudo y de productos refinados han caído un 13% interanual. Además, si bien habían crecido antes del conflicto, el acumulado del año registra una caída interanual del 5%, lo que equivale a descensos de 340 millones de barriles en el mercado de petroleros de crudo y de 147 millones de barriles en el mercado de petroleros de productos refinados.
Para compensar la falta de suministro de petróleo, las reservas petroleras se han liberado a un ritmo récord. Además, JP Morgan estima que aún pueden liberarse 800 millones de barriles sin afectar a las cantidades necesarias para mantener los niveles mínimos de los oleoductos y los tanques de almacenamiento.
No obstante, desde Bimco alertan de que si el estrecho de Ormuz continúa prácticamente cerrado, las reservas de petróleo podrían alcanzar niveles críticos a finales de septiembre y no podrían seguir actuando como fuente secundaria de suministro.
Reponer las existencias de las reservas
Por otro lado, la reconstrucción de las reservas mundiales de petróleo podría generar una demanda adicional de transporte marítimo una vez que los buques puedan volver a utilizar con seguridad esta vía. La Agencia Internacional de la Energía estima que podrían necesitarse hasta un millón de barriles diarios durante tres años para reponer las existencias.
Hasta ahora, la capacidad de Arabia Saudí y de los Emiratos Árabes Unidos para desviar las exportaciones de petróleo hacia puertos del mar Rojo y del golfo de Omán ha sido fundamental para evitar una caída aún mayor del suministro mundial de petróleo y de la demanda de petroleros de crudo.
Esto ha permitido a Arabia Saudí mantener cerca del 60% de sus exportaciones previas a la guerra, a pesar de que normalmente el 90% de sus exportaciones salen de puertos situados en el golfo Pérsico. Del mismo modo, los Emiratos Árabes Unidos han logrado mantener más del 70% de sus volúmenes de exportación anteriores al conflicto.
Respecto a los fletes, tras un repunte al comienzo de la guerra, las tarifas "spot" han vuelto a niveles similares a los registrados antes del conflicto en la mayoría de las principales rutas comerciales. Los fletes para las exportaciones desde el golfo Pérsico siguen siendo elevados, aunque en gran medida son teóricos, debido al reducido número de buques que transitan por el estrecho de Ormuz.
Desde Bimco, explican también que si el estrecho de Ormuz reabre antes de finales del segundo trimestre, los volúmenes de carga aumentarían gradualmente durante el tercero, se normalizarían en el cuarto y, respaldados por la reconstrucción de las reservas, volverían a crecer en 2027.
Sin embargo, debido al fuerte crecimiento de la flota, el equilibrio entre oferta y demanda en el mercado de petroleros de productos refinados podría seguir debilitándose en 2027. Por el contrario, si el estrecho permanece cerrado, se espera que los volúmenes de carga sigan disminuyendo a medida que se agoten las reservas de petróleo.