Los cambios geopolíticos, la reconfiguración de las cadenas de suministro y el avance de la reindustrialización europea están redefiniendo el mapa inmologístico de la Península Ibérica.
Esta ha sido una de las principales conclusiones del primero de los "Desayunos Logísticos" organizados por GSE y Baker McKenzie, con la colaboración de Cadena de Suministro, bajo el título "¿Y ahora qué? Impacto de la situación geopolítica en el futuro inmologístico".
La mesa, moderada por Ricardo Ochoa de Aspuru, editor de Cadena de Suministro, reunió a David Oliva, director de Research de CBRE; Guillermo García Almuzara, director de Desarrollo de Negocio de Mountpark para España y Portugal; Luis Lázaro, director de Logística de Merlin Properties; Tiago Martins, responsable de Confluence para el mercado portugués; y Jesús Lancharro, director de Leasing y Activos de Panattoni para España y Portugal.
El almacenamiento preventivo sustituye progresivamente a los modelos de suministro "just in time".
Los participantes coincidieron en señalar que el mercado logístico mantiene una evolución positiva, con una demanda muy dinámica, una contratación sostenida y una creciente necesidad de espacios capaces de responder a nuevas exigencias operativas. Sin embargo, también advirtieron de que la incertidumbre geopolítica, los conflictos internacionales y la transformación de los flujos comerciales están modificando tanto las estrategias empresariales como las decisiones de inversión.

David Oliva destacó que el mercado español continúa mostrando una notable fortaleza, con una creciente actividad en plazas como Valencia, Zaragoza o Sevilla, además de Madrid y Barcelona. Según explicó, la demanda se concentra cada vez más en plataformas de gran formato, impulsadas por operadores logísticos, distribuidores y compañías vinculadas al comercio electrónico, mientras la escasez de producto disponible en determinadas ubicaciones está desplazando parte de la actividad hacia mercados alternativos.

Del "just in time" al almacenamiento preventivo
Uno de los fenómenos más destacados durante el debate fue la consolidación de estrategias destinadas a aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro. Tiago Martins explicó que muchas empresas están abandonando parcialmente los modelos tradicionales de aprovisionamiento para adoptar enfoques basados en una mayor capacidad de almacenamiento.

En este sentido, señaló que la lógica del "just in time" está dando paso a modelos más cercanos al "just in case", en los que las compañías buscan disponer de inventarios suficientes para evitar interrupciones derivadas de conflictos geopolíticos, problemas de transporte o restricciones comerciales.
Esta tendencia está favoreciendo el crecimiento de la demanda de instalaciones logísticas vinculadas a sectores estratégicos como la alimentación, el frío, la industria farmacéutica o determinados segmentos manufactureros.
Jesús Lancharro confirmó que desde la pandemia se ha incrementado notablemente el interés de compañías industriales que buscan diversificar sus ubicaciones productivas y acercar parte de sus operaciones a Europa. Según indicó, cada vez son más frecuentes los proyectos asociados a actividades manufactureras especializadas que requieren instalaciones con altas especificaciones técnicas y elevados consumos energéticos.

La energía se convierte en factor decisivo
La disponibilidad de capacidad eléctrica fue otro de los asuntos que centró buena parte del debate. Guillermo García Almuzara alertó de que el acceso a la energía se está convirtiendo en un elemento determinante para atraer nuevas inversiones industriales y logísticas.

La disponibilidad eléctrica emerge como uno de los principales factores de competitividad territorial.
El directivo de Mountpark defendió la necesidad de una mayor planificación a largo plazo para anticipar las necesidades futuras de potencia eléctrica, especialmente en sectores como el frío alimentario o determinadas actividades industriales. En su opinión, España debe competir como país frente a otros mercados europeos y no generar barreras adicionales que puedan desviar inversiones hacia otros destinos.

Los participantes coincidieron en que la infraestructura energética, junto con la disponibilidad de suelo, la conectividad y la seguridad regulatoria, será uno de los factores que determinarán qué territorios lograrán captar nuevos proyectos durante la próxima década.

Más agilidad para aprovechar la oportunidad
Los ponentes también reclamaron una mayor coordinación entre administraciones y sector privado para acelerar el desarrollo de nuevos proyectos logísticos e industriales.
La duración de los procesos urbanísticos y de concesión de licencias fue identificada como uno de los principales obstáculos para mejorar la competitividad de España y Portugal frente a otros mercados internacionales. En este contexto, los participantes defendieron la necesidad de establecer procedimientos más ágiles, ofrecer mayor certidumbre a inversores y operadores y avanzar hacia una verdadera colaboración público-privada.

Pese a las incertidumbres geopolíticas y económicas, el consenso general de la mesa fue que la Península Ibérica dispone de importantes ventajas competitivas gracias a su posición estratégica, sus infraestructuras portuarias y su creciente protagonismo como plataforma logística para Europa.
El sector reclama más colaboración público-privada y una mayor agilidad administrativa.
No obstante, aprovechar plenamente esta oportunidad exigirá una visión a largo plazo capaz de anticipar las necesidades futuras del sector y acompañar la transformación de las cadenas de suministro.