La democratización de la inteligencia artificial ha afectado de lleno al comercio electrónico, tanto desde la perspectiva de las empresas como de los consumidores. De hecho, de cara a 2030, entre el 70% y el 80% esperan que los agentes de IA se conviertan en un elemento central de la experiencia de compra.
Así se desprende del Ecommerce Delivery Benchmark 2026, en el que Packlink analiza el impacto creciente de la inteligencia artificial en el ecosistema del comercio electrónico. Esta tecnología está redefiniendo progresivamente la forma en que los consumidores buscan, comparan y compran.
Según el estudio, un 30% de los encuestados ya ha utilizado la IA para realizar compras durante el último año, una práctica que está especialmente extendida entre los más jóvenes. Un 43% de los menores de 45 años afirma haber recurrido a ella, frente a un 21% de los mayores de 45 años, aunque su adopción avanza de manera transversal en todos los grupos de edad.
Los consumidores utilizan la IA para ahorrar tiempo (48%) y encontrar las mejores promociones u ofertas (47%), pero también para comparar productos y obtener información más completa (36%), descubrir nuevos artículos (34%) o disfrutar de una experiencia de compra más personalizada (22%).
Los nuevos desafíos
Sin embargo, su despliegue a gran escala sigue representando un gran reto para los comerciantes. Aunque en general, consideran que ampliar las capacidades de IA y digitalización es fundamental para mantenerse a la vanguardia del sector, el 36% de los coemrcios europeos identifica la adopción de la IA y de las tecnologías emergentes como su principal desafío para mantenerse competitivos.
Además, un 28% de los encuestados cita el aumento de los costes operativos y logísticos, mientras que otro 28% hace referencia a una competencia online que podría intensificarse con la integración de herramientas de IA. A estos factores se suman desafíos estructurales como el incremento de los costes de adquisición y fidelización de clientes (24%), el aumento de los riesgos asociados a la ciberseguridad y el fraude (24%), así como la necesidad de responder a expectativas más exigentes en materia de entregas rápidas y flexibles (24%).
Las empresas deben afrontar importantes retos operativos derivados de la integración de la IA, pero el desafío ya no está en decidir si apostar por esta tecnología o no, sino en cómo hacerlo de manera rápida y eficaz para seguir siendo competitivos.