Contaminacion de los buques por emisiones a la atmosfera

Es preciso que en 2018 se presenten unos objetivos de reducción iniciales, compatibles con el Acuerdo Climático de París.

El Parlamento Europeo ha decidido incluir las emisiones procedentes de buques en el régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea, así como establecer un fondo para la protección del medio marino, ante la ausencia de progresos previsibles a nivel internacional hasta 2023.

En este sentido, la Organización Europea de Puertos (Espo) considera que la Organización Marítima Internacional (OMI) es la institución adecuada para afrontar el problema del cambio climático en la industria marítima y encontrar una solución.

Apunta también que la hoja de ruta fijada en octubre de 2016 en el 70º Comité de Protección del Medio Marino para desarrollar un plan integral que permita controlar las emisiones de CO2 del transporte marítimo internacional, puede ser un primer paso.

Sin embargo, es preciso que la OMI redoble sus esfuerzos y presente para 2018 unos objetivos de reducción iniciales, compatibles con los del Acuerdo Climático de París, además de ciertas medidas a corto plazo que le permitan alcanzar estas metas.

Asimismo, para 2023, está previsto que la organización adopte una estrategia final, teniendo en cuenta los datos de emisiones reales. En caso de que en este periodo de seis años, no haya sido posible fijar los objetivos, la UE deberá tomar cartas en el asunto. Del mismo modo, de alcanzarse un acuerdo internacional para esa fecha, las medidas europeas serían derogadas.

ECSA respalda la hoja de ruta de la OMI

Por su parte, la organización de los navieros europeos, ECSA, respalda activamente la hoja de ruta fijada, y señala que debe ofrecer soluciones ambiciosas a corto, medio y largo plazo, que permitan al sector marítimo contribuir de una forma «justa y proporcionada» al cumplimiento de los objetivos de París.

Por ello, en nombre de las asociaciones nacionales de armadores de la Unión Europea y Noruega, ha decidido reducir sus emisiones de CO2 para apoyar el propósito de mantener la temperatura global por debajo de los 2ºC.

Además, promoverán la evaluación de diferentes opciones para controlar las emisiones, así como sus efectos, en lo que respecta a la formulación de la estrategia inicial para 2018.