El próximo 1 de julio de 2016 entrará en vigor el nuevo reglamento del Convenio SOLAS por el que se obliga a verificar el peso bruto de los contenedores antes de poder cargarlos en los buques.

Sin embargo, ninguno de los cargadores y transportistas con los que la consultora Drewry ha mantenido conversaciones durante la Conferencia de Comercio Internacional de Carolina del Sur, Estados Unidos, han definido los procesos para cumplir con el nuevo reglamento.

La normativa establece que la responsabilidad de verificar el peso recaerá en el cargador, que contará con dos procedimientos posibles para calcular la masa bruta verificada (VGM). En el primero, el expedidor pesa el contenedor lleno una vez fijado el precinto, utilizando para ello equipos calibrados y certificados.

Si se opta por la segunda opción, el cargador pesará todos los paquetes, elementos de carga, palets, embalajes, materiales de fijación y elementos de estiba, sumando posteriormente la tara del contenedor para obtener el resultado que ha de presentarse.

Cuestiones a resolver

No obstante, los exportadores se muestran preocupados con respecto a algunos puntos de este reglamento, puesto que la no verificación supondrá que el contenedor no sea cargado, mientras que también desconocen el aumento del coste en el transporte que puede traer consigo.

Así, entre las preguntas que se plantean a los cargadores se encuentra la cuestión de qué ocurre si ha sido la naviera la que ha aportado una información errónea sobre el peso del contenedor, ¿seguirá siendo responsabilidad de los exportadores?. Del mismo modo, también se preguntan qué ocurrirá con los contenedores a los que se impida cargar en puerto. 

Por otro lado, mientras algunos exportadores «habituales» ya cuentan en sus propias instalaciones con básculas y sistemas automatizados para pesar la mercancía, por lo que la nueva norma no les conllevará un aumento excesivo de los gastos, otros cargadores, incluidos los que envían materias primas, tendrán que encontrar una manera de pesar la carga o externalizar esta labor, lo que podría suponer una importante inversión.

Con respecto a los documentos con información de la carga que se deben entregar a operadores y terminales, desde Drewry recuerdan que muchas navieras ya están trabajando en la definición de estos procesos, por lo que aconsejan a los cargadores «comenzar a hablar ya» con sus transportistas.