Como era de esperar, la concentración de actividad que se está generando en los días posteriores a la apertura del Canal de Suez está extendiendo sus efectos a lo largo de la cadena de suministro.

En el caso del puerto de Valencia, Comisiones Obreras estima que «el atasco del ‘Ever Green’ ha vuelto a evidenciar el desprecio de la Autoridad Portuaria y de la patronal del transporte» con respecto a los chóferes y da cuenta de que «la pésima organización de la carga y descarga de contenedores en las terminales del puerto de Valencia viene provocando constantes colas, especialmente desde el pasado mes de septiembre, afectando gravemente las condiciones de trabajo y de vida de los conductores de camión».

El sindicato estima que ha llegado el momento de «reflexionar si es adecuado no cobrar horas extraordinarias, y seguir regalando su tiempo y su vida en un atasco, o empezar de una vez por todas a utilizar correctamente el tacógrafo, no simular descanso cuando se está en presencia y exigir que se les abonen las horas de trabajo«.

La central sindical defiende que en los accesos viarios al enclave levantino existe «un problema estructural sin vías de solución que en ocasiones también afecta a la Plataforma Logística de Ribarroja» y para el que no se tienen en cuenta las condiciones de trabajo de los conductores, por que, a su juicio, «la costumbre empresarial de las empresas de transporte que operan en el puerto de Valencia es pagar al conductor exclusivamente por el tiempo que el camión circula y que el conductor no cobre los tiempos de espera, mediante sistemas de retribución “alegales” como el pago por viaje o pago por kilómetro».