Tras el espaldarazo del Tribunal Supremo a la legitimidad de UNO como representante empresarial con capacidad para poder negociar convenios colectivos dentro del ámbito de las actividades logísticas, ahora se abre el melón de la negociación del nuevo acuerdo para regular las condiciones laborales del sector en la Comunidad de Madrid.

Los agentes sociales firmaron un convenio colectivo de transición que expira a finales de año, ya que sus términos se mantienen en ultraactividad, y ahora toca firmar uno nuevo de mayor duración y enjundia.

Sin embargo, las negociaciones parecen encalladas, como el pasado mes de abril, toda vez que UNO impulsa la creación de una categoría de mozo con un salario de 16.000 euros durante el primer año de contrato y de 16.600 euros para el segundo, algo que los sindicatos no consideran oportuno, dado que no desean dar carta de naturaleza a una categoría con un salario por debajo de los actuales.

En este contexto, Comisiones Obreras valora levantarse de la mesa y abandonar las negociaciones, al tiempo que trabaja en retomar el contacto con el resto de asociaciones del transporte para, una vez expirado el convenio, volver a las negociaciones del convenio único, circunstancia para la que ha pedido la opinión a sus bases.

Con este movimiento se propone socavar la representatividad de UNO avalada por la reciente sentencia del Tribunal Supremo, mientras juega a dos bandas y busca alernativas.

La última propuesta presentada por UNO para el nuevo convenio de logística de Madrid incluye, además de la ya citada categoría de mozo con las condiciones salariales indicadas, una duración de dos años, los de 2018 y 2019, un incremento salarial de un 2% para cada ejercicio, la propuesta de cláusula de limitación de la subcontratación, la posibilidad de negociar una cláusula de subrogación y la integración de las categorías de motorista y andarín.