En los últimos años, el puerto de Barcelona ha logrado un incremento significativo del volumen de contenedores y vehículos que entran y salen del recinto en tren. El ferrocarril se ha convertido en una de las claves de su estrategia, permitiéndole reducir los costes de su cadena logística, fidelizar a los clientes y ayudarlos a cumplir con sus compromisos medioambientales, al disminuir la huella de carbono del transporte de mercancías.

La cuota ferroviaria del puerto ha pasado del 2% del año 2006 a más del 13% en 2018, mientras que en el caso de los vehículos, supera ya el 36%. Esta evolución se debe a diversos factores, como el importante esfuerzo inversor en infraestructuras ferroviarias, la mejora de la operativa y la gestión portuaria, y la estrategia de terminales intermodales y corredores ferroviarios con la península ibérica y el sur de Francia.

Desde 2011, el puerto ha invertido más de 50 millones de euros en su red ferroviaria interna, con varias terminales ferroviarias de carga y descarga que dan servicio a las principales terminales marítimas del recinto.

Para el aumento de la cuota ferroviaria también ha sido clave la creciente oferta de servicios de Renfe Mercancías y otros operadores logísticos ferroviarios, como los vinculados a las terminales de contenedores, APMT Railway y Synergy, o las navieras y empresas de transporte, que han mejorado la conectividad portuaria con el ‘hinterland‘.

En la actualidad, el puerto ofrece más de 60 servicios semanales con diferentes destinos, como Zaragoza, Madrid, Azuqueca de Henares, Monzón, Villafría, Miranda del Ebro y Lyon. En cuanto a los vehículos, dispone de servicios ferroviarios de exportación con las principales plantas de producción de la península ibérica, así como servicios internacionales con Francia y Alemania.