El Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles la propuesta de poner fin a la venta de turismos y vehículos comerciales nuevos con motor de combustión en el año 2035, adelantando en cinco años esta prohibición.

También se ha dado luz verde al objetivo intermedio de reducción del 55% de las emisiones contaminantes de los nuevos coches y furgonetas en 2030. Por su parte, la propuesta de una reducción del 40% de las emisiones de los turismos y del 35% de las furgonetas para 2027 fue rechazada, mientras que la de un 70% de reducción para turismos y del 65% para furgonetas para 2030 resultó en empate, por lo que no han ido al Pleno.

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, ha tomado nota de estas votaciones y ha pedido a los europarlamentarios y los Estados Miembros que tengan en cuenta el nivel de incertidumbre al que se enfrenta la industria de la automoción, que se está preparando para una transformación masiva.

Así, aunque valora el hecho de que no se hayan modificado los objetivos que había propuesto la Comisión Europea para 2025 y 2030, recuerda que se trata de límites que ya resultan para los fabricantes todo un desafío y que solamente podrán ser alcanzados si se realiza un verdadero esfuerzo para impulsar la infraestructura de recarga.

En este sentido, insisten en que la transformación del sector depende de numerosos factores externos, por lo que desde Acea se muestran preocupados ante la obligatoriedad de reducir a cero las emisiones de CO2 en 2035.

En cualquier caso, la industria de la automoción hará todo lo que esté en su mano para alcanzar el objetivo de la neutralidad de carbono en Europa en 2050. Para ello, seguirán impulsando la llegada de nuevos modelos eléctricos al mercado, adaptados a las necesidades de los clientes, pero dada la incertidumbre existente en el mercado, es pronto para definir cualquier regulación a largo plazo que vaya más allá de 2030.

Por ello, solicitan que más adelante, se realice una revisión de los objetivos marcados a partir de esa fecha. Así, deberá evaluarse por ejemplo el despliegue de la infraestructura de recarga y la disponibilidad de materias primas para la producción de baterías.

Desde la Asociación quieren hacer un llamamiento a todos los responsables de la toma de decisiones para infundir coherencia en todo lo que tiene que ver con el ‘Fit for 55’, en particular en lo que se refiere a los objetivos de CO2 y el Reglamento de Infraestructura de Combustibles Alternativos.

 

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