En la primera gran crisis de este siglo la exportación ejerció como palanca fundamental de la recuperación, un modelo que sería conveniente copiar en el momento con motivo de la crisis sanitaria.

Así se ha expresado Vicente Pallardó, investigador senior del Instituto de Economía Internacional, en un webinar del Propeller Valencia, donde se ha señalado que la caída de la actividad y de los precios tuvo su punto álgido en el mes de junio.

No obstante, el proceso de recuperación no es lineal y existe una evolución de la oferta mucho más intensa que la de la demanda, lo que provoca que los precios sigan cayendo. Sin embargo, en el caso de China, se ha volcado en la recuperación del ritmo de producción de tal forma que va a ser el único de los grandes países en crecer en 2020.

El esfuerzo fiscal global ha sido de 11.700 millones de dólares en medidas frente a la pandemia, siendo los países europeos y Japón los que han hecho un mayor esfuerzo. En este sentido, es fundamental que el crédito no vuelva a congelarse, por lo que no deben endurecerse las condiciones para su concesión.

Además, las prioridades actuales pasan por proteger las rentas de los más afectados, el empleo y las empresas, así como evitar el contagio al sistema bancario.

Situación en España

En España, el investigador alertó de que está situada a la cola respecto a los países del G20 y Suecia en relación a la evolución prevista del PIB. Respecto a los ERTE, su opinión es que después de ocho meses, se debe empezar a discriminar, pues existen empresas que no tienen viabilidad y hay que sostener a las que sí la tengan.

La medida estaría en comprobar si se está manteniendo a empresas que antes de esta crisis ya no podían atender sus obligaciones financieras. También ha puesto el foco en la necesidad de disponer cuanto antes de fondos europeos e invertir en proyectos de interés y bien orientados.