La naviera danesa Maersk ha anunciado a la Autoridad Portuaria de Algeciras, a APM Terminals Algeciras y al centro portuario de empleo del recinto que su previsión de tráfico de de contenedores supondrá una reducción de tráficos del 30% en 2020, lo que implica alrededor de 700.000 movimientos menos.

La naviera tiene intención de desplazar estos movimientos de contenedores a otros recintos portuarios con menores costes unitarios por movimiento de TEUs, como, por ejemplo, a Tánger-Med.

El grupo naviero estima que estos costes de movimiento por contenedor deberían reducirse en un 20% para mantener la competitividad del enclave portuario algecireño.

Vuelve de nuevo al primer plano de la actualidad, la polémica sobre los elevados costes de manipulación en los puertos españoles, tantas veces denunciados por la patronal y las empresas estibadoras y otras tantas negada desde el ámbito de los estibadores.

La noticia, que ha llenado de preocupación al colectivo de estibadores del puerto de Algeciras y, en menor medida, también a otros actores de la comunidad portuaria, se produce precisamente en una semana en la que se sigue avanzando en la dura negociación del futuro Acuerdo Marco de la estiba.

Este anuncio se produce, tras la inauguración este pasado mes de junio de la segunda terminal de contenedores de APM en el puerto de Tánger Med, tras una inversión de 800 millones de dólares y con una capacidad para mover cinco millones de TEUs al año, lo que supone disparar la capacidad total del enclave marroquí hasta los nueve millones de contenedores anuales.

Reforzar los tráficos de exportación e importación

En lo que parecía un adelanto a esta noticia, en la presentación del puerto de Algeciras en Madrid este pasado mes de octubre, su presidente Gerardo Landaluce, se refirió a la estrategia de transformación del enclave andaluz, para «potenciar los tráficos de importación y exportación», que han experimentado en el último año móvil un crecimiento de un 9%.

La idea es «convertirse en la puerta de entrada de los grandes flujos intercontinentales, que unen el Estrecho de Malaka, con el canal de Suez, el Estrecho de Gibraltar y el canal de Panamá«, aprovechando las tendencias hacia la concentración y consolidación que generan los grandes portacontenedores.