MOL quiere retirarse del mercado de graneles

Los operadores ya han perdido más de 1.000 millones de dólares en 2018 por el incremento de los costes del petróleo.

A falta de menos de 18 meses para que entren en vigor las limitaciones de azufre de la Organización Marítima Internacional, OMI, las navieras se muestran preocupadas por los posibles costes extra, que ascenderían a unos 50.000 millones de dólares (43.122 millones de euros), y podrían llevarles a la bancarrota.

El presidente y director ejecutivo de MOL, Junichiro Ikeda, ha explicado que el sector va directo a la quiebra, dado que los operadores podrían no ser capaces de recuperar por parte de los cargadores lo invertido para mitigar el coste extra de 300 dólares (258 euros) por toneladas que supone el uso de nuevos combustibles bajos en azufre.

Tal y como aseguran en The Loadstar, el presidente de MOL tiene razones para estar preocupado, ya que las navieras generalmente no han tenido mucho éxito al tratar de transferir los costes extra a los cargadores. De hecho, ya han perdido más de 1.000 millones de dólares (862 millones de euros) en el primer trimestre de 2018 por el incremento de los precios del petróleo.

Ya en la década anterior, el establecimiento de Áreas de Control de Emisiones de Azufre, SECA, en el Mar del Norte y el Mar Báltico, así como en las costas norteamericana y canadiense, no pudo ser compensado. Los operadores inicialmente propusieron recargos para cubrir el coste de los combustibles en ciertas líneas, pero finalmente fueron absorbidos en sus tasas de carga.

Los ‘scrubbers‘, la principal alternativa

Aunque pueden evitar la necesidad de consumir los nuevos combustibles con la instalación de sistemas de depuración de los gases de escape, ‘scrubbers‘, la adaptación en el caso de los grandes portacontenedores, puede ser costosa. En cambio, en los buques de nueva construcción, los costes extra son en comparación más pequeños.

Una línea de contenedores podría recuperar su inversión en la adaptación en unos nueve meses si continúa utilizando el fuelóleo pesado, HFO, más barato. Hasta ahora, la mayoría de las grandes navieras se habían posicionado en contra de los sistemas de depuración, dado que no representan una solución a largo plazo.

Además, habían sugerido que podría haber problemas de disponibilidad de HFO después de 2020. Sin embargo, recientemente MSC ha explicado que no solamente incorporará ‘scrubbers’ en sus buques de nueva construcción de 23.000 TEUs, sino que también los instalará en un gran número de unidades de su flota.

En la naviera son conscientes del riesgo de la falta de disponibilidad los nuevos combustibles, teniendo en cuenta que las refinerías están invirtiendo en nuevas instalaciones de forma muy lenta y es probable que no tengan la capacidad de producir la suficiente cantidad.

Para The Loadstar, será interesante ver si su socio en 2M, Maersk Line, acaba compartiendo su visión, ya que se enfrenta a costes unitarios más elevados desde enero de 2020.