El número de barcos que utilizan scrubbers para minimizar las emisiones de óxidos de nitrógeno a la atmósfera, ha crecido de forma exponencial en los últimos años. En 2008 sólo había tres naves con estos sistemas anticontaminantes. En 2020, la cifra ya alcanza los 4.341.

Estos datos proceden de un informe del International Council of Clean Transportation (ICCT), en el que se realiza un repaso de las emisiones contaminantes del tráfico marítimo y las medidas encaminadas a reducir su impacto en el medio ambiente.

Gran parte del estudio analiza el papel de los scrubbers, eficaces a la hora de reducir contaminantes como el dióxido de azufre (SO2), el azufre y otros agentes, incluidos cancerígenos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y los metales pesados. Sin embargo, cuando estos contaminantes son tratados se procede a su vertido por la borda en forma de agua de lavado.

Las directrices de la Organización Marítima Internacional (OMI) para este tipo de descargas no se han actualizado desde 2008, a pesar de haber sido revisadas en 2009, 2015 y 2020.

Según ICCT, la normativa actual ignora el impacto acumulado de la gran cantidad de barcos que realizan estas labores de descarga en áreas con mucho tráfico marítimo, lo cual general problemas de contaminación de aguas. Ya en 2018, en el puerto de Singapur se prohibió el uso de scrubbers de ciclo abierto en el recinto, para evitar daños medioambientales.

El estudio analiza la contaminación del aire y los mares causada por los barcos impulsados por fuelóleo pesado (HFO) filtrado a través de catalizadores. También se comparan las emisiones de barcos catalizados y no catalizados impulsados por gasóleo marino (MGO).

Contaminación atmoférica

Las emisiones de SO2 de los barcos que utilizan un 2,6% de azufre HFO con scrubber son un 31% más bajas que las de los barcos que utilizan 0,07% de azufre MGO mientras que las partículas son casi un 70% más altas si se usa HFO con catalizador.

Sin embargo, las emisiones de carbono negro son 81% más altas empleando HFO con scrubber que usando MGO en un motor diésel de velocidad media. En un motor diésel de velocidad lenta las emisiones son 4,5 veces más altas.

También se constata que los scrubbers originan un consumo adicional de combustible que genera un incremento del 1,1% de las emisiones de CO2.

Impacto en los mares

Las aguas de descarga generalmente cumplen con las pautas de la OMI. Sin embargo, todos los catalizadores, tanto los de circuito abierto como los de circuito cerrado e híbridos, expulsan agua ácida y turbia, lo que contribuye a la acidificación de los océanos y empeora la calidad de sus aguas.

Todos los depuradores emiten nitratos, HAP y metales pesados ​​que provocan daños en el medio ambiente y la red alimentaria, mientras que los PAH y los metales pesados ​​están vinculados a cánceres y trastornos reproductivos en mamíferos marinos amenazados y en peligro de extinción, incluidas las ballenas asesinas residentes del sur y las ballenas beluga.

Finalmente, ICCT recomienda a los gobiernos que tomen medidas para restringir en la medida de lo posible o prohibir las descargas de aguas procedentes de scrubbers, especialmente en puertos, aguas interiores y mares territoriales.

En la esfera internacional, se insta a la OMI a considerar la posibilidad de prohibir el uso de depuradores en los buques de nueva construcción, así como a eliminar gradualmente los depuradores en los barcos existentes.