Las ayudas extraordinarias al transporte por carretera aprobadas por el Consejo de Ministros suponen una reducción de un 75% respecto a mayo, al pasar de 0,20 a 0,05 euros por litro. Esto, sin embargo contrasta con la subida del precio del gasóleo entre julio y septiembre, lo que hace que una vez descontada la ayuda vigente, el coste efectivo para las empresas de transporte sea unos 14,5 céntimos por litro superior al de mayo.
Estos son los cálculos que realiza la Asociación del Transporte Internacional por Carretera, Astic, que confirma que la mayor parte de las ayudas correspondientes al trimestre entre abril y junio aún no han sido liquidadas. Entre los asociados, dos de cada tres siguen sin haberlas recibido, y en algunos casos, los pagos se han efectuado de manera parcial, sin una explicación clara sobre los criterios aplicados o las cuantías abonadas.
"Las empresas están absorbiendo el incremento de los costes con sus propios recursos, recurriendo a su tesorería y, cuando es necesario, a financiación. Que la cadena de suministro no se haya interrumpido no puede ocultar el impacto económico que esta situación está teniendo sobre este sector estratégico", destaca Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de la Asociación.
Astic, junto con otras asociaciones del sector, ha planteado varias medidas en los últimos tiempos al vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, como recuperar para el cuarto trimestre el tratamiento del Impuesto sobre Hidrocarburos aplicado desde el 22 de marzo, así como establecer una ayuda directa de al menos 0,30 euros por litro, que pueda ampliarse hasta 0,40 euros si la evolución de los precios continúa empeorando.
Estas ayudas, explican, deberían articularse mediante liquidaciones mensuales sobre consumos acreditados, con pagos en plazos ciertos y breves. La Asociación también ha reclamado ayudas vinculadas al consumo real de GNC, GNL y biometano, así como una fiscalidad que impulse el uso de HVO y otros combustibles renovables, favoreciendo la descarbonización del transporte sin comprometer la competitividad empresarial.