El alto el fuego decretado entre Irán y Estados Unidos ha provocado un desplome inmediato de los precios del petróleo en los mercados internacionales, que por el momento no se está reflejando en los surtidores de las gasolineras.
El barril de Brent ha registrado este miércoles una de sus mayores caídas históricas, concretamente de un 13%, desdenciendo por debajo de los 95 dólares. Sin embargo las estaciones de servicio españolas mantienen precios prácticamente idénticos a los del día anterior.
La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España lamenta que, una vez más, se cumpla el fenómeno conocido como "cohete y pluma": los precios suben a la velocidad de un cohete ante cualquier inestabilidad, pero bajan con la lentitud de una pluma cuando el mercado se estabiliza.
En este sentido, Fenadismer denuncia una vez más la falta de ética y la política de "doble vara de medir" que están aplicando las principales compañías petroleras, ignorando la actual tendencia a la baja del crudo que podría aliviar la presión económica sobre los transportistas y los ciudadanos.
Esta actitud choca frontalmente con el comportamiento mostrado al inicio del conflicto, cuando según recuerda la Federación, tardaron apenas unas horas en repercutir el alza de precios, aplicando subidas automáticas el primer día de la guerra: "Ahora que hay paz y el petróleo cae, las petroleras parecen haber olvidado cómo actualizar sus tarifas a la baja".
La organización, que considera "inaceptable" que el sector del transporte siga soportando estos costes "artificialmente altos" a pesar de la caída del precio del petróleo, ha pedido a las autoridades competentes y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que supervisen de forma exhaustiva los márgenes comerciales de las petroleras para evitar "maniobras de enriquecimiento injusto a costa de los usuarios y de un sector estratégico como es el transporte por carretera".