Este fin de semana, Estados Unidos e Irán han retomado los ataques militares, mientras los diplomáticos se preparan para reunirse este martes en Doha para salvar lo que queda de un alto el fuego que ninguna de las dos partes parece dispuesta a respetar.
El 27 de junio, como recoge el diario Splash, se produjo un ataque con drones iraníes contra el petrolero "Kiku", de bandera panameña, mientras transitaba por el estrecho de Ormuz transportando dos millones de barriles de crudo desde la terminal offshore Al Shaheen, en Catar, con destino a Fujairah.
El ataque alcanzó el puente de mando, aunque la tripulación resultó ilesa y no se registraron daños medioambientales. Era el segundo perpetrado contra un buque mercante en menos de 48 horas, pues el "Ever Lovely" fue alcanzado por un dron el 25 de junio tras cruzar el estrecho.
Estados Unidos respondió a esta afrenta atacando objetivos militares iraníes, incluyendo infraestructuras de vigilancia, sistemas de comunicaciones, emplazamientos de defensa aérea, instalaciones de almacenamiento de drones y capacidades de despliegue de minas navales. Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica lanzó una operación conjunta con misiles y drones contra ocho instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréinm, si bien no se notificaron daños significativos ni bajas estadounidenses.
Lejos del acuerdo
El memorando de entendimiento negociado por Pakistán hace menos de dos semanas pretendía poner fin a las hostilidades entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro, además de reabrir el estrecho al tráfico marítimo comercial e iniciar unas negociaciones de 60 días sobre cuestiones de mayor alcance, como el programa nuclear iraní.
Sin embargo, Donald Trump advirtió el sábado de que "puede llegar un momento en que ya no podamos seguir siendo razonables y nos veamos obligados a completar militarmente el trabajo que comenzamos con tanto éxito", y amenazó con que "la República Islámica de Irán dejará de existir" si se llega a ese punto.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha asegurado que cualquier intento de los buques por evitar el corredor indicado por Irán, próximo a sus costas, aumentará las tensiones y retrasará la reapertura de la vía. Por su parte, la Guardia Revolucionaria aseguró que los buques que incumplan sus medidas de control del tráfico serán tratados "con mayor firmeza que antes".
En este sentido, Omán había anunciado un corredor alternativo de tránsito que discurre junto a sus costas, desarrollado en colaboración con la Organización Marítima Internacional, lo que provocó la indignación de Teherán. El país, por cierto, estaría estudiando la posibilidad de implantar tarifas por servicios de asistencia a la navegación y otros servicios marítimos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, tiene previsto reunirse en París con el sultán de Omán, Haitham bin Tariq, y se espera que la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz ocupe un lugar destacado en la agenda. En cualquier caso, cabe apuntar que los datos AIS de Signal Ocean muestran que este domingo siete petroleros salieron del estrecho y otros cinco entraron en la zona.
