El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán ya es cosa del pasado. El tráfico por el estrecho de Ormuz ha quedado prácticamente paralizado este jueves después del segundo día consecutivo de ataques de Estados Unidos, al que Irán ha respondido con misiles y drones contra Kuwait y Baréin en represalia, que han podido ser interceptados.
El Mando Central de Estados Unidos ha confirmado a su vez nuevos ataques sobre territorio iraní, incluidos los principales puertos del país, en su afán por reducir la capacidad de Teherán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho.
La escalada, explican en el diario "Splash", se ha producido tras los ataques sufridos por tres buques comerciales que transitaban por Ormuz los días 6 y 7 de julio: el metanero "Al Rekayyat", de Nakilat; el petrolero "Wedyan", de Bahri; y el petrolero "Cyprus Prosperity", vinculado a Sinokor. Como respuesta, Estados Unidos bombardeó instalaciones militares iraníes y restableció las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní.
La televisión estatal iraní ya ha informado de que Teherán responderá a cualquier nuevo ataque estadounidense cerrando completamente el estrecho de Ormuz, mientras que las Fuerzas Armadas iraníes advirtieron de que considerarán objetivo legítimo a cualquier Estado que apoye las operaciones militares de Estados Unidos.
Diferentes corredores
Irán justifica sus ataques argumentando que todos los tránsitos por la ruta meridional del estrecho, administrada conjuntamente por Omán y Estados Unidos, requieren también su autorización. En cambio, no ha atacado a los buques que utilizan el corredor que controla más al norte.
Los movimientos a través del estrecho se concentran casi exclusivamente en ese corredor septentrional aprobado por Irán, mientras que la ruta meridional respaldada por Estados Unidos y Omán permanece prácticamente desierta. Entre los grandes buques que cruzaron el jueves solamente se detectó un petrolero VLCC sancionado por Estados Unidos y un portacontenedores con bandera iraní, aunque algunos podrían haber transitado con los sistemas AIS desconectados.
El secretario general de la Organización Marítima Internacional, Arsenio Dominguez, ha pedido a los Estados de abanderamiento, armadores y operadores que eviten el estrecho mientras no pueda garantizarse la seguridad de las tripulaciones. Además, 6.000 marineros permanecen atrapados a bordo de buques que todavía no han podido abandonar el Golfo.