El Índice Mundial de Contenedores elaborado por Drewry, que evalúa las tasas de carga de contenedores en las ocho rutas principales hacia y desde Estados Unidos, Europa y Asia, se ha reducido en un 1% en la última semana, situándose en los 2.232 dólares/FEU (1.911 euros). El descenso se produce por la caída de las tarifas en la ruta comercial Asia-Europa.
A pesar del aumento del precio del combustible y de los recargos por riesgo de guerra anunciados previamente por las continuas interrupciones en el Estrecho de Ormuz, las navieras están teniendo dificultades para mantener los aumentos de tarifas ante la débil demanda. El índice global se encuentra, sin embargo, un 3% por encima del nivel del año anterior.
Las tarifas spot en la ruta Shanghái-Rotterdam se han reducido en un 4% hasta los 2.147 dólares (1.838 euros), mientras que las tarifas entre Shanghái y Génova han caído un 8%, hasta los 3.071 dólares (2.629 euros). Además de las continuas tensiones en Oriente Medio, estas conexiones se han visto afectadas por la débil demanda estacional y el exceso de capacidad.
De momento, las navieras solo han anunciado tres cancelaciones de escalas para la próxima semana en estas rutas comerciales, lo que indica que no habrá una gran reducción en la capacidad efectiva.
Conexiones transpacíficas
Por su parte, en las conexiones transpacíficas, se han anunciado nueve cancelaciones para la próxima semana para gestionar el aumento de capacidad. Además, los precios han subido esta semana, impulsados por la reducción de la capacidad para contrarrestar la débil demanda estacional.
Las tarifas de Shanghái a Los Ángeles subieron un 4%, hasta los 2.934 dólares por contenedor de 40 pies (2.512 euros), mientras que las de Shanghái a Nueva York se mantuvieron estables en 3.562 dólares (3.050 euros). Drewry prevé que las tarifas de flete se mantengan relativamente estables la próxima semana.
Las continuas tensiones en Oriente Medio siguen afectando las operaciones en el estrecho de Ormuz, lo que está generando restricciones en el tráfico de contenedores y limitando el movimiento de buques en la región. Los precios del combustible se mantienen elevados en comparación con los niveles previos al conflicto, pero no lo suficiente para contrarrestar la presión general a la baja sobre las tarifas derivada de la débil demanda.