Las colas de camiones en las principales terminales portuarias y depósitos de contenedores del país se siguen manteniendo, pese al descenso de volúmenes que se ha producido a consecuencia de la pandemia de coronavirus.

Los transportistas de este segmento reportan esperas de hasta seis horas en el puerto de Algeciras, de entre una hora y media y  dos en el de Barcelona y de hasta tres en el puerto de Valencia, a diario.

Esta situación genera retrasos en la operativa, graves distorsiones en los flujos de mercancías de importación llegadas a los principales puertos de contenedores, así con un importante estrés en los conductores, que son trabajadores esenciales expuestos al contagio y, por lo general, con escasos equipos de protección.

Los contenedores se acumulan

A esta tendencia se añade la acumulación de contenedores que poco a poco van copando distintas instalaciones portuarias y que ya han obligado a algunas autoridades portuarias a tener que buscar nuevas superficies para almacenar unos contenedores que no salen de los recintos portuarios con agilidad.

De igual manera, las medidas de protección para los trabajadores portuarios en cada cambio de turno también implica nuevos palos en las ruedas de una operativa que ha perdido fluidez.

En esta misma línea, también se han producido reducciones de plantillas y horarios en diferentes terminales y depósitos, lo que hace que los camiones se concentren más en tiempos de apertura más reducidos, con lo que se generan colapsos a diario, aunque que las medidas establecidas en algunos casos en relación con los contenedores vacíos ayudan a que la situación no sea aún peor.

Esto supone una menor rentabilidad para los transportistas terrestres que ven cómo se reducen sus números de viajes diarios, algo que implica menores ingresos, en un escenario de precios más bajos por la alta oferta de transporte existente, lo que coincide con una menor demanda de servicios.