El ciberataque ‘Petya’ que a finales de junio obligó a A.P. Moller Maersk a cerrar varias terminales de APM Terminals, entre ellas las de Algeciras y Barcelona, traerá consigo unas pérdidas de entre 200 y 300 millones de dólares (170 y 255 millones de euros) para el grupo, que repercutirá en los resultados del tercer trimestre del presente 2017.

Estas son las estimaciones del holding que integra al principal operador de contenedores del mundo, trasladadas en la exposición de los resultados del segundo trimestre de 2017, sobre un virus que ha afectado principalmente a las divisiones Maersk Line, APM Terminals y Damco.

En lo que respecta a los resultados del segundo trimestre, el grupo ha cosechado unos ingresos de 8.150 millones de euros, un 8,4% más que en el mismo periodo de 2016, y un beneficio subyacente de 330 millones de euros, casi el triple de los 113 millones de euros de beneficio del segundo trimestre del ejercicio anterior.

El incremento de los beneficios viene motivado por el aumento de los fletes de la naviera Maersk Line, que aporta 277 millones de euros al beneficio total del grupo.

Faltan estibadores en los puertos españoles 

Días antes de informar sobre los resultados del primer semestre, el director general de Maersk Spain, Marcos E. Hansen, trasladó a sus clientes una misiva en la que les agradecía «su paciencia y buena predisposición» ante los problemas que había causado el ciberataque.

En la carta, asegura que los principales puertos españoles «están acusando durante el periodo vacacional la falta de manos por parte de la estiba«, principalmente en Algeciras y Valencia, lo que ha obligado a la naviera a mover algunos servicios a puertos alternativos. No obstante, en Maersk esperan que la situación «se normalice a partir de septiembre».